Desaprendiendo Egipto

23, mayo, 2007 at 10:19 pm (Egipto)

Hoy me permito colocar un post de otro blog (Enemigos de la Egiptología, de Teresa Soria Trastoy, secretaria general de la ASADE y presidenta de INDETEC-Aegyptus), ya que en él se puede ver cómo de mal puede quedar una supuesta entendida en Historia Antigua (y para más inri, profesora de Historia Antigua de la UNED, la señora Ana Mª Vázquez Hoys) hablando de Egipto en un programa de radio sin tener ni idea de lo que está diciendo. Lo copio íntegro, porque merece la pena.

Un amigo me acaba de enviar a mi correo electrónico el enlace a un programa de Cadena Ser titulado “La ventana del verano”, “Lecciones de Historia”, en el que la entrevistada y “experta” era la Dra. Ana Mª Vazquez Hoys, Profesora titular de Historia Antigua en el Departamento de Historia Antigua de la UNED desde 1984.En esta ocasión hablaba de Egipto y el programa que correspondía al día 27/07/2005 llevaba como título “Desaprender Egipto”, pero también se atrevió con otras civilizaciones y pueblos de antigüedad como lo son Roma, Israel y los fenicios.

Sorpresa, lo que se dice sorpresa, no es que me haya causado alguna en absoluto oir tamaña cantidad de barbaridades y desatinos juntos, más bien me partía de risa mientras lo escuchaba recordando aquél programa de “Sopa de Gansos”.

Y ¿por qué no me sorprendido en absoluto?. Pues en primer lugar, por ser la Doctora quien es, es decir, alguien que ya nos tiene condenados desde hace muchos años a padecer distintas y variadas secuelas cerebrales si cometemos el error de leer algún libro suyo, al menos que tenga relación con el antiguo Egipto. Y en segundo lugar, porque, al fin y cabo, es profesora de la UNED, una Universidad que es a nuestra época lo mismo que lo era la Universidad de la Laguna a la de mis padres (bueno, y a la mía propia mientras estaba en la Universidad de Deusto estudiando). O sea, que te echaban de todas las Universidades y si tenías que sacarte un título como sea podías elegir entre la UNED o la Universidad de la Laguna para poder mostrar tal título ante no sé quien que te fuera a dar trabajo en un futuro bastante incierto si en alguna de ellas acababas.

Pero lo más divertido es ver a alguien que no tiene ni la más miserable idea de lo que habla, no escribiendo un libro (que con una buena bibliografía y un hábito de copia visceral puede quedar hasta un poco decente -lo cual tampoco es el caso de esta honorable señora-), sino en “vivos y en direstos”, en un programa de radio en el que no se puede retocar, amañar, modificar, etc. nada de lo dicho. Y además, ahora con las nuevas tecnologías que todo queda archivado para la consulta de quien desee, quedará constancia para el resto de sus días. Aunque bien orgullosa que debe estar la Dra. Vaquez Hoys, ya que en su curriculum, dentro de su página web, ha enlazado el meritado programa (y meritado no significa que tenga mérito, jeje).

La entrevista a esta señora, a la que cualquiera que gustase de meterse con la persona en lugar de con el trabajo que realiza (cosa en la que no entra la que suscribe, ni lo han hecho nunca contra la misma, por supuesto) calificaría de entre marujona y caduca, no tiene desperdicio. Sus intervenciones podrían clasificarse en “citas célebres”, “desaprendiendo la Historia”, “trabalenguas” y “consejos vendo y para mí no tengo, ¡desaprenda usted, hombre!”.

Todavía no sé cómo puedo perder el tiempo en estas cosas, pero he pasado un ratillo transcribiendo a papel gran parte de las intervenciones de la Dra. Vazquez Hoys, aún a riesgo de acabar lapidada por mi querido Ahmosis. Ahora, paso aquí partes de ella, dividida por secciones, para “deleite de vuestros ojos” (en azul y también entre corchetes, la pregunta o tema sobre el que le preguntan; en granate, la respuesta de la profesora de la UNED; en paréntesis, mis comentarios):

1.- Citas célebres.- Pongamos que estamos viendo “Aquí hay tomate” o “Sé lo que hicisteis”; imaginemos las frases que vienen a continuación leídas con la entonación al estilo de los dos programas mencionados:

– A la pregunta de la periodista radiofónica o locutora “¿A cuándo nos tenemos que remontar para encontrar el origen de la civilización egipcia?”, la Dra. Ana Mª Vázquez Hoys contesta: “Como mis alumnos saben aquéllo de aproximadamente má (sic) o menos, pues vamos a empezar en el 3000, y vamos a empezar en el 3000 porque uno de los problemas de Egipto es precisamente la cronología no hay, bueno, en Egipto y en todo el mundo antiguo hasta el siglo IV d.C., más o menos casi ya hasta los visigodos, no hay una cronología única y segura, hay la media, la alta, la baja, la bajísima y la requetebajísima. Entonces yo he cogido la media y he procurado más o menos atemperarlo todo para que cuadre el puzzle, entonces, si decimos el 3000, pues ya nos enteramos un, digamos que por milenios”. (¡¡Yo me quedo con la baja!! que, como decía un amigo mío, es más manejable).

– A la pregunta: “Y de Egipto, ¿tenemos certezas o lo que nos ha llegado también tiene mucho de literatura?, ¿Mucho de peliculilla?”, la Dra. Ana Mª Vázquez Hoys contesta: “Mucho de literatura maravillosa. Bueno sí, sí es, [Es una de las civilizaciones más bonitas] a las chicas nos encanta por aquello de Nefertiti parriba (sic) pabajo (sic), tan guapas con aquellos pintaos (sic), con aquellos ojos. [Y Tutankamon también, ¿eh?]. Bueno es que es mi favorito, no Tutankamon, a mí me encanta Amenofis IV. Es todo, según algunas teorías estaba un poquito majareta, pa (sic) otros era un hippie, bueno, ahora os lo cuento. (Era él, dios mío, sí, ya decía yo que se me parecía a alguien, sí en sus primeras representaciones…. ¿por qué se pondría de nombre artístico John Lenon, con lo bien que suena Akenaton?. Además qué importaba la diferencia entre “The Beatles” o “The Sacred Beetles”).

– Preguntada sobre Ramses II, la Dra. Ana Mª Vázquez Hoys contesta: “Yo es que le tengo un poco de manía porque era un megalómano. Cuando llegas a Egipto, como los chicos sois lo que sois, con perdón de los chicos, resulta que llegan y te dicen: “Ramses, hu, hu, hu…, cien hijos”, o sea, es el símbolo digamos del machismo y a mí eso me fastidia un montón, con lo cual, y como era un megalómano pues tiene una cantidad de, de , de edificios grandísimos y está en todos los sitios”. (Bueno, pues yo odio entonces a, a , a…, hummm…, a todas las reinas de Egipto por ser el símbolo, digamos, de la típica marujona, tanto sirviente parriba pabajo, tanto acicalarse, y luego ¿qué?, ¡a tener hijos como descosidas!).

– Preguntada sobre la importancia de Nefertiti, la Dra. Ana Mª Vázquez Hoys contesta: “Pues mira, si no tuviera importancia yo la metía por guapa… ¡qué cosa más bonita!, y yo creía que a esa mujer era una pantomima que la estaba, bueno, la veíamos, de cuello para abajo y yo estoy segura de que se le movían las aletas de la nariz…”. (Aysss, pero qué cosa más bonita, como decía la Panto).

Sobre la autopsia de Tutankamon y a la pregunta “¿de qué murió?”, la Dra. Ana Mª Vázquez Hoys contesta: “Pues murió de muerte. El problema es que hay tantas teorías que uno, bueno, el problema es que parece ser que tiene una herida y entonces eh, [herida, ¿dónde?, ¿ en la cabeza?] una herida como en, eh, una mejilla. Pero parece ser, creo recordar que, claro esto son anécdotas menores, y hay tantas historias que a lo mejor se me va un poco el santo al cielo. Parece ser que vivió después de esta herida, con lo cual no murió de esa herida, pero igual sí a consecuencia de, eh, es lógico que fuera asesinado, a lo mejor no le asesinaron matándole físicamente con una puñalada o tal, pero le tuvieron que quitar del medio….”. (Es verdad, profe, igual le asesinaron psíquicamente con una puñalada trapera, o es que igual realmente se le ha ido a usted el santo al cielo, o es que igual no tiene ni idea de lo que habla. Aunque total, sabiendo que murió de muerte, para qué meterse en camisa de once varas).

2.- “Desaprendiendo la Historia”.- En realidad todo el programa radiofónico es un auténtico atentado contra la Historia, pero hemos cogido algunos elementos no sólo significativos, sino hasta graciosos:

– La Dra. Ana Mª Vázquez Hoys sigue contestando a la pregunta sobre si tenemos certezas de Egipto: “El caso es que no hay unanimidad, pero es muy bonito, la verdad es que Egipto es una civilización que todo el mundo la conoce, primero, porque van de lau (sic), con lo cual te dicen: “¡uy, que cosa más rara!, ¿qué hace este señor representado así?”, ¿no?, y luego por las pirámides, obviamente, que las conoce todo el mundo, es una de las grandes maravillas de mundo antiguo”. (No comment)

– Siguiendo con Tutanjamon, lo que le llevó hasta la época de Amarna, la profesora de la UNED contesta: “Toda esta primacía del culto a Aton, que es la, el disco solar, ya había empezado antes, en época de Amenofis III, está la misma decoración en el palacio de Malkata, los mismos frescos pues con aves, vegetación, influencia minóica, mediterránea, que todo el mundo dice que Egipto era muy cerrado, pues no, por ahí había bastantes mediterráneos y hay una cosa que es mi última teoría, que es que Nefertiti a lo mejor era mediterránea, y olé, no, no griega,porque los griegos no existían entonces, sino hay influencia minoica y a lo mejor pues era rubia o tenía el pelo colorado, porque yo estoy convencida de que era de la familia de Tiyi, por eso se pone la misma eh, eh, el mismo gorro este con achatado, ¿no?, y luego se tapan el pelo siempre; la momia de Tiyi me parece que se conoce por lo menos un mechón rojo en la tumba de Tutankamon, y si era roja, eh, en Egipto el color rojo era, estaba maldito, era el color de Set. (Dios santo, Nefertiti comunista; si ésta sigue desarrollando su teoría acabaremos entendiendo por qué desapareció sin saberse nada de ella…, ¡¡¡¡condenada a la muerte eterna por roja!!!).

3.- “Trabalenguas”.- Tres tristres triges…, ¡uf, vaya!, ya me he vuelto a confundir. Oigamos a nuestra “experta profesora”, cómo domina el arte del trabalenguas:

– A la pregunta: “Lo que conocemos de los egipcios, ¿nos viene de ellos?, ¿nos viene de la cultura griega?, ¿de la romana?, ¿de dónde nos viene?, porque el otro día decías que sin la escritura no hay conocimiento prácticamente, ¿no?”, la Dra. Ana Mª Vázquez Hoys contesta, después de hacer una tampoco afortunada introducción sobre la Piedra Rosetta: “Pero el problema de Egipto es que no coinciden las fuentes, eh, escritas, digamos en papiros, las fuentes literarias, con las fuentes arqueológicas y luego hay veces que cuando tienes faraón, el faraón no está en la lista y cuando tienes lista, no tienes al faraón, con lo cual el puzzle encaja poquito y mal. Y, a veces, tienes piezas que están mal encajadas, tienes muchísimas teorías como en el caso de Amarna, que ya os contaré si nos da tiempo, que tengo siete, ocho, diez teorías para un mismo hecho y que hay otro problema que como ellos no explican lo que han hecho, podemos ponerle a la película de cine mudo el texto que queramos”. (A ver si va a ser ella la que no encaja en el mundo…, de la docencia, quería decir, sí, ni de la investigación).

4.- “Consejos vendo y para mí no tengo, ¡desaprenda usted, hombre!”.- Pongamos algunos ejemplos de esta catástrofe:

– En realidad le preguntaron sobre Tutanjamon, pero después de explicar el parrafito que hemos leído más arriba, continúa diciendo: “Y además, hay una cosa que es fundamental que también quiero que desaprendáis; que no tienen oro porque son ricos, sino que tienen oro porque el oro es la inmortalidad, es la carne de los dioses, entonces se les entierra con oro para que sean más inmortales si cabe”. (Y en qué cabeza cabe, digo yo y, si cabe, pues entonces yo quiero ser el más inmortal de los inmortales de la peli de “Los Inmortales”, jeje).

– Y continúa diciendo: “Y luego hay que desaprender, perdonad, cómo era, lo del famoso monoteismo, que Akenaton no es monoteismo, no es monoteista, ¿eh?, a ver si consigo que se desaprenda un poquito”. (Tranquila, tranquila, que llevas años consiguiéndolo, y los que rondarás, morena).

– La “Lección de Historia”, y con ella el programa, finaliza con una entrada de la periodista radiofónica que resume toda la intervención de la Dra. Ana Mª Vazquez Hoys: “Contigo desaprendemos, pero además tenemos muchas dudas más que cuando llegas”, a lo que la Profe de la UNED contesta: “Pues a estudiar”. (Pero por favor, no lo hagáis con sus libros).

En resumen: que ya sabíamos que era una negada, que sus libros no valen ni para envolver bocatas, pero al menos esta vez ha sido realmente divertido…, nos reimos con ella, sí, que sabemos que tiene mucho sentido del humor, ¡cómo alguien puede pensar que me estoy riendo DE ELLA? 🙂

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Los sacerdotes en el Antiguo Egipto (II)

23, mayo, 2007 at 12:45 pm (Egipto)

Ofrenda a los dioses

 Los sacerdotes se podían casar normalmente, tener hijos, y disfrutar de la vida familiar. En el Imperio Nuevo, servían en cuatro grupos, cada uno trabajando durante un mes de cada tres. Durante ocho meses trabajaban en su profesión o negocio habitual, que podía ser tanto política como administrativa o comercial, y el resto del tiempo lo dedicaban al templo. Antes de entrar al servicio templario tenían que abstenerse durante una temporada del contacto sexual.

Los rituales diarios en el templo
Antes de que el sacerdote pudiese entrar al santuario interior donde residía la estatua del dios, tenía que purificarse mediante una serie de rituales. Hay evidencias de que durante el Imperio Nuevo y posteriormente, los sacerdotes se afeitaban todo el cuerpo y se limpiaban con natrón. También se abstenían de ciertas comidas, aunque no se debían a ningún tipo de ayuno ritual. Sólo se les permitía vestirse con ropas de lino y sandalias de papiro, todo de color blanco. Los cargos más altos se veían favorecidos con permiso para llevar túnicas especiales como las pieles de leopardo de los sacerdotes Sem.
Cuando el sacerdote estaba preparado para entrar al templo, se debía lavar en agua, quitándose la suciedad y el sudor, y restaurando la energía y el rejuvenecimiento de su cuerpo. También debía lavarse la boca con una mezcla de agua y natrón.
Cuando los primeros rayos de sol aparecían sobre el horizonte, los sacerdotes entonaban el himno del amanecer que comenzaba diciendo: “Despierta en paz, gran dios (insertando aquí el nombre del dios específico al que rendían culto)”. El sacerdote principal accedía al santuario dentro del templo sutilmente iluminado, y rompía el sello de la puerta para abrir la entrada a la capilla. Entonaba entonces cuatro veces una oración ritual sobre la imagen del dios, haciendo que el alma de éste retornase para poder reafirmar su forma física terrenal.
La imagen del dios era limpiada, ungida con aceite y purificada. Se le quitaban las prendas viejas, y se quemaba incienso para limpiar y purificar el santuario. La imagen era vestida con nuevas telas de colores, se le aplicaban perfumes y cosméticos en el rostro, e incluso se adornaba con joyas.
Entonces dejaban el desayuno delante de la capilla y el dios. Solía consistir en pan, pedazos de carne, aves de corral asadas, cestas de fruta y verduras, y jarras de cerveza y vino. Todas las ofrendas eran preparadas en las cocinas del templo, usando productos producidos por las fincas del mismo. Cuando mataban al animal para conseguir la carne, no podía caer ninguna gota de sangre sobre el altar del dios, ni podía ser sacrificado ante él.
Una vez que el dios estaba harto, la comida era retirada, tal vez para ser dejada en las capillas de otras deidades menores, y luego regresaba a las cocinas para ser distribuída como salario entre el personal del templo. La imagen y todo el santuario eran salpicados entonces con agua, y se colocaban en el suelo cinco granos de natrón y resina, mientras quemaban más incienso. Luego se volvían a cerrar y sellar las puertas del santuario.
Estos rituales se celebraban tres veces al día: por la mañana, al mediodía y al atardecer, aunque los dos últimos eran más breves. Después de la comida de la tarde, las ropas del dios se quitaban de nuevo antes de que la imagen volviese a la capilla, y se recitaba el himno de la tarde.
Las fiestas regulares que se celebraban en el templo incluían los festivales de Principios de Mes y de Luna Nueva. Esos días, la estatua del culto debía desfilar alrededor de los recintos del templo, parando para que fuese ofrendada en los sitios designados para ello. En otros ritos, la estatua no se movía de las habitaciones más interiores del templo. La gente podía acudir hasta los patios exteriores del templo para solicitar la ayuda y el consejo del dios. Durante los festivales más importatnes, como el Opet de Karnak, la imagen del dios era llevada al exterior del templo en una elaborada procesión. Algunas de estas veces, la gente incluso podía acudir ante el dios para pedir su consejo en la forma de oráculo.

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Los textos funerarios del Antiguo Egipto

23, mayo, 2007 at 7:11 am (Egipto)

Los textos mágicos que decoraban las tumbas de los reyes del Antiguo Egipto nos proporcionan un detallado mapa de lo que los egipcios creían que era el Más Allá. Muchos de estos textos derivan de algún modo de otros más tempranos, del Imperio Antiguo, conocidos como Textos de las Pirámides (al estar representados en las paredes de algunas de las pirámides de la época que se conservan) y que fueron desarrollados para los reyes de las Dinastías V y VI.
Aunque numerosas tumbas contienen los textos de uno o más de estos mal llamados libros funerarios, ninguna de estas tumbas parece contener el texto completo de ninguno de ellos. En algunas encontramos la mayor parte del texto, mientras que otras a penas contienen algunos pasajes sueltos. Desde el periodo Ramésida en adelante, el Más Allá se focalizó de una nueva manera.
Los nombres por los que estos libros son conocidos en la actualidad son todos de origen moderno. Aquí resumiremos cada uno de ellos.

Textos de las Pirámides
Los Textos de las Pirámides son la colección más antigua de hechizos del Antiguo Egipto que ha llegado hasta nosotros. Esta colección forma la base de mucha de la teología y literatura egipcia posterior. Los pasajes están separados en categorías e ilustrados, y evolucionaron a lo que luego sería el Libro de los Muertos, o más correctamente los “Hechizos Para la Salida al Día”. El más antiguo de estos textos nos llegó de la pirámide del rey Unas en Saqqara. De todos modos, el primer Texto de las Pirámides descubierto en época moderna fue el de la pirámide del rey Pepi I.

Textos de los Sarcófagos
Los Textos de los Sarcófagos sustituyeron a los Textos de las Pirámides como hechizos funerarios mágicos al final del Imperio Antiguo. Aunque son un fenómeno del Imperio Medio principalmente, hay ejemplos de estos textos de épocas tan tempranas como finales del Imperio Antiguo. Previamente, el derecho a ser embalsamado y la garantía de llegar a la Otra Vida estaba restringido a la realeza y sus parientes más cercanos, pero la introducción de los Textos de los Sarcófagos comenzó a eliminar la exclusividad de los Textos de las Pirámides, acercándolos a los otros nobles y otras gentes de la administración. Se inscribían por todo el exterior de los ataúdes antropomórficos para que los propietarios pudiesen acceder a ellos, y usualmente también se pintaban jeroglíficos cursivos en las caras interiores. Los textos se encuentran habitualmente en los ataúdes de los oficiales del Imperio Medio y de sus subordinados, aunque los hechizos pueden estar también inscritos en las paredes de las tumbas, en estelas, cofres canópicos, papiros e incluso en las máscaras de las momias.
Se conservan cerca de un millar de estos hechizos, y muchos de ellos derivan de los iniciales Textos de las Pirámides. Una parte de los Textos de los Sarcófagos son conocidos como “Libro de los Dos Caminos”, y es una guía del Más Allá que incluye un mapa con una serie de rutas a elegir por el difunto, y siete puertas con tres guardianes cada una, a través de las que hay que pasar para llegar a la Otra Vida. Los Textos de los Sarcófagos intentan garantizar la supervivencia en la Otra Vida, e incluye títulos como “Hechizo Para No Morir una Segunda Muerte”. Muchos de estos hechizos evolucionaron posteriormente hacia el Imperio Nuevo en el llamado Libro de los Muertos.

El Libro de Amduat
Los egipcios se referían a él como “El Libro de la Cámara Secreta”, y es el más antiguo de todos los libros funerarios de la realeza. El Libro de Amduat docuemnta el viaje del dios del sol Ra a través de las doce divisiones del Mundo Subterráneo, comenzando en el horizonte del Oeste y reapareciendo como Khepri, el sol naciente en el Este, correspondiéndose con las doce horas de la noche. El significado de Amduat puede ser interpretado como “aquéllo que Está en el Mundo Subterráneo”. En este libro, el rey muerto viaja a través del Mundo Subterráneo hacia la Otra Vida en su barca solar. El texto describe lo que el difunto encontrará allí, además de hechizos específicos para sobrepasar ciertos obstáculos que encontrará a lo largo del camino. Muchas tumbas del Valle de los Reyes contienen pasajes de este libro, pero las cámaras funerarias de Thutmosis III y Amenhotep II contienen casi todo el texto completo.

La Letanía de Ra
Este texto se trata de una “Letanía del Sol” en dos partes que muestra al dios solar Ra bajo 75 formas diferentes en su primera parte. La segunda parte es una serie de oraciones en las que el rey asume varias formas de la naturaleza y de varias deidades, particularmente las del dios Ra. Se desarrolló en la Dinastía XVIII, y también insta al rey a su unión con Ra y con las otras deidades. El texto se colocaba a la entrada de muchas tumbas desde la época de Seti I, aunque la primera forma que conocemos proviene de la cámara funeraria de Thutmosis III.

El Libro de las Puertas
El Libro de las Puertas aparece a finales de la Dinastía XVIII, y sus pasajes se encuentran en las cámaras funerarias y en las primeras salas columnadas de muchas tumbas posteriores. Como el Libro de Amduat, pero con un texto más sofisticado, este libro hace referencia a las horas de la noche, llamándolas “las Doce Puertas”, haciendo énfasis en que esas puertas son barreras. Las deidades guardianas sólo te dejarán pasar a través de las puertas si conoces sus nombres. El viaje se hace en la barca solar, y la primera hora es seguida por una primera puerta, que da entrada a la segunda hora con su segunda puerta. En la quinta puerta, encontramos a Osiris sentado para juzgar a los difuntos, y el viaje finaliza en la duodécima puerta cuando llega el día, simbolizando el renacimiento del sol.
El viaje a través de las doce puertas trata de los problemas del Mundo Subterráneo, como Apep – la gran serpiente destructora y adversaria de Ra-, la justicia, las bendiciones materiales o el tiempo.Los textos más completos que se han descubierto es el de la tumba de Rameses VI y el del sarcófago de Seti I. 

El Libro de los Muertos
Conocido por los egipcios como “Hechizos Para la Salida al Día”, el libro es una colección de hechizos mágicos, muchos de ellos derivados de los anteriores Textos de las Pirámides y los Sarcófagos. Aunque a diferencia de éstos, solían estar escritos en rollos de papiro y colocados dentro del sarcófago del difunto, presumiblemente porque así podía ser cogido y llevado fácilmente por su cercanía.
El Libro de los Muertos intenta ser una guía para el difunto a través de varias pruebas que se encontraría antes de llegar al Más Allá. El conocimiento de los hechizos apropiados era considerado algo esencial para conseguir la felicidad después de la muerte. Los hechizos o encantamientos varían de distintas formas entre los textos de distintos sarcófagos, dependiendo de la importancia del difunto y de otros factores de clase social. Hay unos 190 capítulos en algunas versiones, y aunque tienen muchos elementos comunes, cada uno es distintivo para cada momia particular.
Los Libros de los Muertos solían estar ilustrados con imágenes que mostraban las pruebas a las que el difunto sería sometido. La más importante era el pesado del corazón de la persona contra  Maat -la Verdad y la Justicia-, y era algo que llevaba a cabo Anubis. El corazón del difunto se colocaba en un platillo de una balanza y se usaba como contrapeso una pluma de avestruz, el símbolo de la diosa Maat. Si era considerado respetable y no caía con el peso del pecado, pesaría menos que la pluma.  El dios Thot estaba presente para anotar los resultados, y al lado de la balanza esperaba el monstruo Ammyt, que devoraría el corazón si el sujeto no superaba la prueba.

El Libro de las Cavernas
Este libro nos da una visión del Mundo Subterráneo como una serie de seis pozos o cavernas a través de las que pasa el dios sol Ra. Aquí se nos ilustra la mayor parte del Mundo Subterráneo, mientras que el texto es básicamente una alabanza a Osiris. Hace incapié en la destrucción de los enemigos de Ra, y nos habla de las recompesas y castigos del Más Allá. Para completar su viaje por el Otro Mundo, el rey muerto debe saber los nombres secretos de las serpientes y ser capaz de identificar a sus deidades guardianas. El Libro de las Cavernas se divide en dos mitades mediante dos grandes imágenes del dios solar con cabeza de carnero, y cada mitad se divide a su vez en otras tres partes, haciendo un total de seis secciones. Una versión bastante completa del libro puede encontrarse en la tumba de Rameses VI, aunque también aparecen pasajes sueltos en las zonas superiores de otras tumbas.

El Libro de los Cielos
Después de la muerte de Ajenaton, aparecieron un nuevo grupo de libros relacionados con la Otra Vida. Estos libros se centran principalmente en la diosa del cielo Nut, que se traga al dios del sol cada atardecer para luego darle nacimiento otra vez cada mañana. Durante el día, el dios Ra es visible sobre el cuerpo de la diosa, pero durante la noche se lo traga y él viaja a través de su cuerpo de vuelta al lugar donde reaparecerá otra vez. Este libro, que se desarrolló a finales del Imperio Nuevo, describe el viaje del sol por los cielos, y algunos de sus pasajes pueden ser encontrados en las tumbas del periodo Ramésida.
Tenemos una serie de libros individuales contenidos dentro del Libro de los Cielos, pero los mejor documentados son “El Libro del Día”, “El Libro de la Noche” y “El Libro de Nut”. Relacionado con todos ellos está “El Libro de la Vaca Celestial”.
“El Libro de la Vaca Celestial” nos cuenta una historia que mezcla hechizos mágicos con detalles exactos de la vaca divina y es un relato de carácter eminentemente mitológico. Al principio, la luz del día estaba siempre presente, y los humanos y los dioses cohabitaban en la tierra. Ra, el dios del sol, gobernó en la tierra durante mucho tiempo. Todo ésto se nos es mostrado como un paraíso, pero los humanos comenzaron a rebelarse contra Ra. Ra envió a Hathor en su forma de ojo ardiente para aplastar la rebelión y destruir a los rebeldes con su fuego. De todos modos, al final Ra sintió pena por los humanos y retiró a Hathor para dejar a algunos con vida. Entonces Ra reorganizó el cielo y el Otro Mundo, apartándolos de la tierra sobre las espaldas de la vaca celestial.

El Libro de la Tierra
Este libro está dividido en cuatro partes que describen el paso del sol durante la noche a través del Mundo Subterráneo, y se desarrolló en la Dinastía XX, apareciendo en las cámaras fuenerarias de muchas tumbas del periodo Ramésida. También aparece algunas veces en algunos ataúdes antropomórficos del mismo periodo. Su contenido es similar al del Libro de las Cavernas, aunque hay claras diferencias entre ambos. Por supuesto, es Osiris la figura central del texto, así como la transformación de Ra, junto al ba del difunto. Un tema interesante es el del viaje del sol a través del dios de la tierra Aker, representando una expansión de la idea de la undécima escena del Libro de las Puertas, con su “barca de la tierra”.
Esta es la última gran composición que tiene que ver con el Más Allá, donde el disco solar es alzado de las profundidades de la tierra por numerosos pares de brazos, y donde los enemigos de Egipto -aquellos cuyas almas no han sido benditas- son castigados y destruidos en el Lugar de la Aniquilación.

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