Las 100 cosas que haría si me convirtiese en un Señor del Mal

9, abril, 2007 at 10:46 pm (Cine y TV)

Las 100 cosas que haría si me convirtiese en un Señor del Mal by Abismo de Rol.

Mis Legiones del Terror tendrán cascos con visores de plexiglás transparente, no con visores que tapen la cara.
Mis conductos de ventilación serán demasiado pequeños para gatear por ellos.
Mi noble medio-hermano cuyo trono usurpe será asesinado, no encarcelado secretamente en una celda olvidada de mis calabozos.
Disparar no es demasiado bueno para mis enemigos.
El artefacto que es la fuente de mi poder no será guardado en la montaña de la desesperación mas allá del río de fuego guardado por los dragones de la eternidad. Estará en mi depósito de seguridad. Lo mismo es aplicable al objeto que es mi única debilidad.
Yo no me recrearé en el sufrimiento de mi enemigo antes de matarle. Cuando haya capturado a mi adversario y él diga “antes de matarme, ¿podrías decirme al menos que es todo esto ? ” yo diré ” NO ” y le dispararé, no, pensándolo mejor le dispararé y entonces diré “NO”.
Después de raptar a la bella princesa, nos casaremos inmediatamente en una modesta ceremonia civil. No con un espectáculo sorprendente de tres semanas, tiempo en el cual la fase final de mi plan será desbaratada.
No incluiré un mecanismo de autodestrucción a no ser que sea absolutamente necesario. Si es necesario, no será un gran botón rojo con una etiqueta que diga “peligro: no pulsar”. El gran botón rojo, sin embargo, disparará una ráfaga de balas sobre cualquiera lo bastante estúpido para usarlo. De igual forma, el botón ON/OFF no estará claramente marcado como tal.
No interrogaré a mis enemigos en el santuario interior; un pequeño hotel alejado de mis fronteras funcionará igual de bien.
Estaré seguro de mi superioridad. Luego no sentiré ninguna necesidad de probarla dejando pistas en forma de acertijos o dejando mis enemigos más débiles vivos para demostrarles que no suponen una amenaza.
Uno de mis consejeros será un niño normal de 5 años. Cualquier fallo en mi plan que sea capaz de detectar será corregido antes de ser llevado a cabo.
Todos los enemigos asesinados serán cremados, o al menos tendrán muchas balas en el cuerpo, no serán dejados para que mueran en el fondo de un precipicio. El anunciamiento de sus muertes, así como cualquier celebración, será aplazado hasta después de que se halla llevado a cabo la disposición nombrada.
El héroe no tendrá derecho a un último beso, último cigarrillo, o cualquier otra forma de última voluntad.
Nunca emplearé un dispositivo digital de cuenta atrás. Si encuentro que es absolutamente inevitable, lo programare para activarse cuando llegue a 117, justamente cuando el héroe este poniendo su plan en marcha.
Nunca usaré la frase “pero antes de matarte, hay una sola cosa que quiero saber”.
Cuando tenga consejeros, escucharé sus consejos de vez en cuando.
No tendré un hijo. Aunque su irrisoriamente mal planeado intento de usurpar mi poder fallara fácilmente, podría proveer una distracción fatal en un momento crucial.
No tendré una hija. Ella sería tan bella como malvada, pero una mirada al robusto aspecto del héroe y ella traicionará a su propio padre.
A pesar de su probado efecto anti-stress, no caeré en las carcajadas típicas de maníacos. Cuando estás ocupado en eso es demasiado fácil no darse cuenta de desarrollos no esperados que un individuo más atento podría percibir.
Contrataría un diseñador con talento para crear uniformes originales para mis Legiones del Terror, no usaría baratos uniformes de rebajas que les harían parecer Tropas nazis, soldados romanos, o salvajes hordas mongoles.
Todos fueron derrotados al final y yo quiero que mis tropas tengan una disposición más positiva.
No importa lo tentado que esté con la posibilidad del poder ilimitado, nunca consumiré un campo de energía mayor que mi cabeza.
Guardaré una reserva de armas de baja tecnología y entrenaré a mis tropas para su uso. De esta forma, incluso si los héroes consiguen neutralizar mi generador de poder y/o dejar inútiles las armas normales de energía, mis tropas no serán superadas por un puñado de salvajes armados con rocas y lanzas.
Mantendré un conocimiento realista de mis fuerzas y debilidades. Aunque esto elimina parte de la diversión del trabajo, al menos nunca diré la frase” No, esto no puede ocurrir, soy INVENCIBLE!!! ” (después de lo cual la muerte es casi instantánea)
No importa lo bien que funcione, nunca construiré ninguna clase de maquinaria que sea completamente indestructible salvo por un pequeño y virtualmente inaccesible punto vulnerable.
No importa lo atractivos que ciertos miembros de la rebelión sean, probablemente hay alguien igual de atractivo que no está desesperado por matarme. Luego, me lo pensaré dos veces antes de ordenar que un prisionero sea enviado a mi dormitorio.
Nunca construiré sólo uno de cualquier cosa importante. Todos los sistemas tendrán paneles y baterías redundantes. Por la misma razón, siempre llevaré al menos dos armas completamente cargadas en todo momento.
Mi monstruo mascota estará guardado en una prisión segura de la cual no pueda escapar y en la cual no pueda caer accidentalmente.
Vestiré con ropas de colores brillantes y alegres, para sorprender a mis enemigos.
Todos los conjuradores divagantes, terratenientes torpes, bardos sin talento y ladrones cobardes serán ejecutados de forma preventiva. Mis enemigos seguramente abandonarán su búsqueda si no tienen ninguna fuente de alivio cómico.
Todas las taberneras inocentes y atractivas de mi reino serán reemplazadas por camareras malhumoradas y hartas del mundo que no proporcionarán refuerzos inesperados y subargumentos románticos al héroe o a su compañero.
No me enfureceré y mataré al mensajero que traiga malas noticias sólo para demostrar lo malísimo que soy. Los buenos mensajeros son dificiles de encontrar.
No requeriré a los altos mandos femeninos de mi organización que lleven bustiers de acero inoxidable. La moral mejora con una forma de vestir más sencilla. De la misma forma, los trajes de cuero negro serán reservados para ocasiones formales.
No me transformaré en una serpiente, nunca ayuda.
No me dejare perilla. En los días antiguos te daba un aspecto diabólico. Ahora solo te hace parecer un miembro descontento de la generación X.
No encerraría miembros del mismo grupo en el mismo bloque de celdas, y menos en la misma celda. Si son prisioneros importantes, conservaría la única llave de la celda yo mismo en lugar de repartir copias a todos los guardias inútiles de la prisión.
Si mi hombre de confianza me dice que mis Legiones del Terror están perdiendo la batalla, le creeré. Después de todo es mi hombre de confianza.
Si el enemigo que acabo de matar tiene un hermano menor o un hijo en algún lugar, lo encontraré y lo mataré inmediatamente, en lugar de esperar que crezca abrigando sentimientos de venganza contra mi cuando me encuentre en mi vejez.
Si debo entrar en batalla, no lo haré al frente de mis Legiones del Terror, ni buscaré a mi contrario entre su ejercito.
Nunca seré caballeroso ni deportivo. Si tengo un superarma imparable, la usaré tan pronto y tan a menudo como sea posible en lugar de reservarla.
Una vez que mi poder este asegurado, destruiré todos esos malditos dispositivos de viaje en el tiempo.
Cuando capture al héroe, me aseguraré de capturar también a su perro, mono, hurón o cualquier animal asquerosamente listo capaz de desatar cuerdas y coger llaves.
Mantendré una saludable cantidad de escepticismo cuando capture a la bella rebelde y ella me diga que le atrae mi poder y mi físico y que traicionará gustosamente a sus compañeros si le dejo participar en mis planes.
Sólo contrataré cazarecompensas que trabajen únicamente por el dinero. Aquellos que trabajan por el placer de la caza tienden a hacer cosas tan estúpidas como conceder al otro una deportiva posibilidad de ganar.
Me aseguraré de saber quién es responsable de qué en mi organización. Por ejemplo, si mi general la fastidia no sacaré mi pistola y le diré: “Y este es el precio del fracaso” dándome entonces la vuelta y matando a un subordinado cualquiera.
Si un consejero me dice “Mi señor, es sólo un hombre, qué puede hacer un sólo hombre ?” Yo responderé “Esto” y mataré al consejero.
Si advierto que un jovenzuelo ha empezado una aventura para destruirme, le mataré mientras sea un jovenzuelo, en lugar de esperar a que madure.
Trataré cualquier bestia que controle mediante magia o tecnología con respeto y amabilidad. De tal forma que si el control es roto, no venga inmediatamente a vengarse de mi.
Si descubro la localización del artefacto que puede destruirme, no enviaré a todas mis tropas a apropiarse de él. Las enviaré a apropiarse de cualquier otra cosa y pondré un anuncio de “se busca” en el periódico local.
Mis ordenadores principales tendrán su propio sistema operativo, que será totalmente incompatible con el estándar de los portátiles de IBM y MAC.
Si uno de los guardias de mis calabozos empieza a expresar preocupación por las condiciones de la celda de la bella princesa, le transferiré inmediatamente a una posición menos orientada al público.
Contrataré a un equipo cualificado de arquitectos para que examinen mi castillo y me informen de todos los pasajes secretos y túneles abandonados que yo deba conocer.
Si la bella princesa que capture dice “Yo nunca me casaré contigo!, nunca, me escuchas, NUNCA!!!” yo diré “Oh vale” y le mataré.
Nunca cerraré un trato con un ser demoníaco para luego intentar engañarle simplemente por llevar la contraria.
Los mutantes deformes y los bichos raros psicópatas tendrán su lugar en mis Legiones del Terror. Sin embargo antes de enviarles en importantes misiones secretas que requieran tacto y sutileza, buscaré alguien igualmente cualificado que llame menos la atención.
Mis Legiones del Terror serán entrenadas para tener una puntería básica. Cualquiera que no pueda acertar a un hombre a 10 metros será usado como diana para practicas.
Antes de usar cualquier artefacto o maquinaria capturados, leeré cuidadosamente el manual de usuario.
Si es necesario huir, nunca me pararé para posar dramáticamente y decir una línea.
Nunca construiré una computadora pensante más inteligente que yo.
Mi consejero de cinco años también será requerido para descifrar cualquier código que piense usar. Si lo descifra en menos de 30 segundos no será usado. Nota: lo mismo para las contraseñas.
Si mis consejeros me preguntan ” Porqué estás arriesgándolo todo en un plan tan loco?” no seguiré con el plan hasta que encuentre una respuesta que les satisfaga.
Diseñaré los vestíbulos de mi fortaleza sin nichos o estructuras de soporte prominentes que los intrusos puedan usar para cubrirse en un tiroteo.
Los depósitos de desperdicios serán incineradores, no compresores. Y serán mantenidos calientes siempre, sin contrasentidos como esas llamas que van a través de tuneles accesibles a intervalos predecibles.
Iré a ver a un psiquiatra competente para curarme de todas las fobias extremadamente raras y extraños hábitos compulsivos que puedan ser una desventaja.
Si debo tener un sistema de computadoras con terminales accesibles al público, los mapas de mi complejo que muestren tendrán una habitación claramente señalizada como Control principal. Esa habitación será la cámara de ejecuciones. La verdadera Sala de control estará señalada como contenedor del desbordamiento de las alcantarillas.
Mi teclado de seguridad será realmente un escáner de huellas. Cualquiera que vea a alguien presionando una secuencia de botones o que espolvoree el teclado en busca de huellas digitales y luego intente entrar repitiendo la secuencia disparará el sistema de alarma.
No importa cuantos fallos tenga nuestro sistema, mis guardas serán entrenados para tratar cualquier fallo de una cámara de vigilancia como una emergencia completa.
Perdonaré la vida de alguien que me la salvó alguna vez en el pasado. Esto es razonable ya que anima a otros a hacerlo. Sin embargo la oferta es sólo válida para una vez. Si quieren que se la perdone de nuevo, será mejor que me vuelvan a salvar.
Todas las niñeras serán expulsadas del reino, todos los bebes serán llevados a hospitales aprobados por el estado. Los huérfanos serán dejados en casas de adopción, no abandonados en el bosque para ser criados por criaturas salvajes.
Cuando mis guardias se separen para buscar a los intrusos, lo harán en grupos de al menos dos. Y serán entrenados de tal forma que si uno desaparece misteriosamente el otro iniciará una alerta inmediatamente y pedirá refuerzos en lugar de buscar estúpidamente.
Si decido probar la lealtad de un teniente y ver si debe convertirse en mi hombre de confianza, tendré una escuadra de tropas de élite preparada en caso de que la respuesta sea no.
Si todos los héroes permanecen juntos alrededor de un extraño dispositivo y empiezan a insultarme y desafiarme yo usaré un arma normal en lugar de mi imparable superarma.
No estaré de acuerdo en dejar libres a los héroes si ganan en un duelo, aunque mis consejeros me digan que es imposible que ganen.
Cuando cree una presentación multimedia de mis planes , de tal forma que mi consejero de cinco años la entienda fácilmente, no la dejaré encima de mi mesa con una etiqueta que diga “Proyecto del Señor Supremo”.
Instruiré a mis legiones de poder para que ataquen al héroe en masa, en lugar de esperar mientras sus compañeros atacan uno o dos cada vez.
Si el héroe huye y sube al tejado, no le perseguiré para luchar con él e intentar tirarle. Tampoco lucharé con él al borde de un abismo (en el centro de un puente de cuerdas sobre un río de lava).
Si tengo alguna clase de locura temporal y decido dar al héroe la oportunidad de rechazar un trabajo como mi hombre de confianza, tendré suficiente cordura como para esperar a que mi actual hombre de confianza no pueda oirme antes de hacer la oferta.
No les diré a mis Legiones del Terror “y él debe ser capturado vivo!” la orden será más bien “y debéis intentar cojerle vivo si es razonablemente práctico”.
Si mi ” dispositivo del juicio final ” tiene “marcha atrás” tan pronto como sea usado , será fundido y con él se hará una edición limitada de monedas conmemorativa.
Si mis tropas mas débiles no consiguen eliminar al héroe, enviaré a mis mejores tropas en lugar de perder el tiempo mandando tropas de poder cada vez mayor mientras él se acerca más y más a mi fortaleza.
Si estoy luchando con el héroe encima de una plataforma móvil, le he desarmado y estoy a punto de matarle y veo que él se tira al suelo, yo me tiraré también al suelo, en lugar de girarme con curiosidad para ver lo que él ha visto.
No dispararé a ninguno de mis enemigos si están quietos delante de el soporte básico de una estructura pesada y peligrosamente desequilibrada.
Si estoy cenando con el héroe, pongo veneno en su copa y me debo ir por cualquier razón, pediré nuevas bebidas en lugar de intentar adivinar si él ha cambiado las copas de sitio.
No tendré prisioneros de un sexo vigilados por guardias del sexo opuesto.
No usaré ningún plan cuyo paso final sea horriblemente complicado como “alinear las 12 piedras de poder en el altar sagrado, entonces activar el medallón en el momento del eclipse total ” más bien será del tipo “pulsar el botón”.
Me aseguraré de que mi “dispositivo del día del juicio final” esté adecuadamente preparado y bien apuntado.
Mis contenedores de productos químicos estarán cubiertos cuando no estén siendo usados. Y nunca construiré pasarelas encima de ellos.
Si un grupo de secuaces falla miserablemente en una misión, no les regañaré por su incompetencia para después mandar el mismo grupo a hacer la misma misión.
Después de capturar la Superarma del héroe, no diré a mis tropas que nos dejen solos y tampoco bajaré la guardia porque crea que quien la posea es imparable. Después de todo el héroe la llevaba y yo se la quité no?
No diseñaré mi Sala de control de tal forma que todas las estaciones de trabajo estén en frente de la puerta.
No ignoraré al mensajero que se tambalea agotado y evidentemente agitado hasta que mi higiene personal o mi pasatiempo haya acabado. Podría ser realmente importante.
Si alguna vez hablo con el héroe por teléfono, no le desafiaré. En vez de eso le diré que su perseverancia me ha hecho darme cuenta de la futilidad de mi maldad y que, si me deja sólo unos meses regresaré al camino de la rectitud (los héroes son tremendamente crédulos en estos asuntos)
Si decido llevar a cabo una doble ejecución de el héroe y un subalterno que me ha traicionado, intentaré que el héroe sea el primero en ser ejecutado.
Cuando estén arrestando prisioneros, mis guardias no les permitirán pararse para recoger una baratija de valor puramente sentimental.
Mis calabozos tendrán su propio equipo médico con guardaespaldas. De tal forma que si un prisionero enferma de repente y su compañero le dice al guardia que es una emergencia, el guarda llamará al equipo médico en lugar de abrir la celda para echar un vistazo.
Mis mecanismos de apertura de puertas serán diseñados de tal forma que si vuelan el panel desde fuera la puerta se sellará y si lo vuelan desde dentro se abrirá. No al revés.
Las celdas de mis calabozos no estarán amuebladas con objetos que contengan superficies reflectantes o cualquier cosa que pueda ser desenmarañada.
Si una pareja de jóvenes atractivos entra en mi reino, los vigilaré cuidadosamente. Si encuentro que son felices y se quieren, los ignoraré. Sin embargo, si las circunstancias les han forzado a unirse contra sus voluntades y se pasan todo el tiempo discutiendo entre ellos excepto en los momentos en que están salvándose la vida el uno al otro, momento en el cual hay insinuaciones de tensión sexual, ordenaré inmediatamente su ejecución.
Cualquier fichero de datos de importancia crucial será dividido en bloques de 1.45 Mb.
Finalmente para mantener a mis súbditos permanentemente encerrados en un estado de trance descerebrado, les proveeré con acceso gratis e ilimitado a Internet. También quiero proclamar a “Hercules”, “Xena”, “Simbad”, “Tarzan” y “Robin Hood” como los Shows de Televisión Oficiales de la lista de Señores del Mal. Sus repetidos esfuerzos para ilustrar porqué los Señores del Mal necesitan una lista como esta son un ejemplo para todos nosotros.

Ampliación para Sicarios del Señor del Mal:

-No dejes que te envíen a la caza del héroe. Destrozar habitaciones de hotel es bastante seguro pero ir por allí sacudiendo a los buenos es un billete de ida para el fondo del Támesis. Recuerda, sin embargo, que TODOS los heroes son sacudidos una vez por lo menos. Si el tuyo no ha sido vapuleado, ¡a por él!.
-No mates gente no vinculada a la rebelión. El Gran Señor del Mal ya tiene bastantes enemigos. NO mates parientes, amigos o conocidos del héroe. Cuando el Señor del Mal es derribado, los sicarios suelen ser condenados a trabajo comunitario, pero si te cargaste a aquellos amados por el Héroe, acabaras convertido en lasaña.
-A no ser que el Señor del Mal te pague por tu risa diabólica, evítala. ¿Por qué ibas a hacer el trabajo gratis?
-A pesar de lo apetecible que parezca, NUNCA intentes abusar de la Bella pero Malvada Hija del Señor. Probablemente pueda contigo y su papá no tratará de intervenir.
-Entérate de dónde está la trampa de la sala del trono del Señor del Mal. No te quedes quieto encima cuando traigan malas noticias.
-En cuanto el Señor del Mal atrape al héroe, busca la ruta de escape más cercana posible. Algo malo está a punto de suceder(te).
-Aprende a distinguir Héroes de Compañeros. Los héroes son más altos y taciturnos, mientras que los compañeros son bajitos y chistosos. Intentar vencer al héroe cuando sólo tienes a tu disposición suficientes hombres o potencia de fuego para derrotar al compañero representa un viaje con todos los gastos pagados en Cruceros Laguna Estigia.
-Nunca dejes que los insultos del héroe te lleven a hacer algo estúpido.
-No importa lo atractiva que sea la heroína capturada o lo seductoramente que parpadee, porque no quiere dormir en tu cama. NO abras la puerta de la celda.
-Si los héroes te dan una oportunidad para huir o rendirte, aprovéchala.
-Si la persona aparentemente indefensa a la que acabas de arrinconar parece tranquila y confiada a pesar de estar rodeada y en inferioridad numérica, acabas de descubrir a un Héroe disfrazado. Corre mientras puedas.
-Si el héroe al que sigues se viste de negro es aún más peligroso de lo que el Señor del Mal sospecha. Solicita el doble de hombres y armas.
-Practica tu técnica con la espada o la pistola. El que se te caiga por “accidente” es tu única esperanza si el héroe va ganando.
-Cuando tengas a alguien encañonado y te diga “No tienes los huevos para matarme” demuéstrale lo falaz de su apreciación de la realidad.
-El Señor del Mal no va a arriesgarse para salvarte. ¿Por qué vas a arriesgarte tú por él?
-Si el héroe te utiliza como escudo humano y el Señor del Mal te pregunta si el Arma del Día del Juicio Final está lista, responde “no”.
-Si el Señor del Mal te ordena matar algunos prisioneros para a continuación irse a atender otros asuntos, sal pitando de allí. El grupo de rescate está al caer.
-Nunca te conviertas en una bestia irracional obsesionada con matar al héroe. Nunca funciona y tu novia no te comprenderá. Se irá con uno de los Chicos Buenos.
-Nunca apuntes a tus rehenes a quemarropa. Cualquiera lo bastante rápido como para intentar ser el Héroe te noqueará más rápido de lo que puedes apretar el gatillo.
-Cuando te libres de los cadáveres, tíralos en territorio del Señor del Mal y no en países vecinos fuera de su territorio actual.
-Encuentra el dispositivo de autodestrucción (el de verdad, no el de pega) y desactívalo. La base saltará por los aires igual pero tendrás más tiempo para salir con vida.
-No dejes que el Señor del Mal te use como animal de laboratorio.
-Si no pudiste evitar lo anterior y eres el nuevo propietario de algun extraño poder, el Héroe se verá obligado a matarte durante algún momento de su gesta. Cambia de bando y busca venganza.
-A no ser que pidas ayuda, no tienes porqué gritar cuando atacas al heroe. Sobre todo cuando lo haces por detrás.
-Recomendamos el disparo en la cabeza como mejor método para comprobar si el Héroe está muerto.

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Mitología germano-nórdica (III)

9, abril, 2007 at 2:42 pm (Vikingos)

CABALLERO DEL CISNE: Wagner le popularizó con el nombre de Lohengrin y su leyenda es muy conocida. Poseemos varias redacciones efectuadas en Francia, Alemania y los Países Bajos. Wolfram de Eschenbach fue el primero que la narró, hacia 1210, al final de su Parzival. La duquesa de Brabante sufre los ataques de un pretendiente indeseable. Cierto día llega, solo, en una barquilla tirada por un cisne, un caballero desconocido. Se convierte en su campeón y la desposa tras haberle hecho jurar que nunca le preguntará de dónde procede. Tienen hijos. La duquesa rompe su juramento, el cisne vuelve para buscar al caballero, que desaparece, dejando a sus hijos un cuerno, una espada y un anillo. Con toda verosimilitud, el caballero del cisne es la hipóstasis de un dios germánico de 3ra función, Freyr sin duda, divinidad frumentaria, pero el cisne le vincula a Njördr, del que es pájaro sagrado, y a Freyja, cuyo carro es tirado por dos cisnes y dos palomas. El caballero del cisne está también vinculado, de un modo u otro, al Sceaf anglosajón.

CABALLO: desempeña un importante papel en el culto y se lo sacrificaba durante algunas ceremonias religiosas. Tácito nos dice que los germanos sacaban partido de los presagios y las advertencias que hacían los caballos. En la mitología, son siempre estos animales quienes transportan a los dioses hasta el reino de los muertos. Su papel de psicopompos se ve confirmado por el hecho de que se han encontrado caballos en las tumbas, inmolados junto a sus dueños. La presencia bajo las baldosas del umbral de las antiguas mansiones de un cráneo de caballo demuestra que se le dedicaba un culto privado y que desempeñaba un papel tutelar, lo que debe compararse con las decoraciones de las granjas de la Alemania del Norte, donde su cabeza era esculpida en los aguilones. En las creencias populares, el caballo es la forma más habitual de los genios de las aguas. Véase Nykur.

CABALLOS MÍTICOS: véase Falhöfnir y Sleipnir.

CANCIÓN DE LOS NIBELUNGOS: redactada a comienzos del siglo XIII a partir de fuentes más antiguas, tiene dos partes: la leyenda de Siegfried y la venganza de Kriemhild. Relata lo siguiente: Siegfried es hijo del rey Sigemundo y de Sigelinde, que viven en Xanten. Se dirige a la corte de los burgundios, en Worms, pues quiere casarse con Kriemhild, la hermana del rey Gunther. Cuando se presenta, el autor anónimo de la Canción da un breve resumen de sus hazañas míticas: mató un dragón y se bañó en su sangre, lo que le hizo invulnerable, salvo entre los hombros, el lugar donde cayó una hoja de tilo; mató a los reyes Schilbung y Nibelung, se apoderó de su tesoro tras haber vencido a su vasallo, el enano Alberich, al que arrebató la capa de invisibilidad (Tarnkappe), y a sus aliados, doce fuertes gigantes. Siegfried ayuda a Gunther a conseguir la mano de Brünhild a cambio de la promesa de poder casarse con Kriemhild. Gracias a la capa que hace invisible, facilita a Gunther la victoria sobre Brünhild en las pruebas que la dama impone a todos sus pretendientes. Si son vencidos, deben perder la vida. De regreso a Worms, Gunther se casa con Brünhild y Siegfried con Kriemhild. Como Gunther no puede dominar a su mujer en el lecho nupcial, apela a su cuñado que, invisible e irreconocible, le substituye en el lecho, somete a la dama y le arrebata el cinturón y un anillo que entrega a su propia esposa. Por una querella jerárquica, Kriemhild revela a Brünhild lo que ocurrió en su noche de bodas y le muestra los objetos robados. Desde entonces, la venganza se pone en marcha y su ejecutor es Hagen que, en el Odenwald, junto a una fuente, atraviesa a Siegfried con su venablo. Hagen se apodera del tesoro de Siegfried y hace que lo arrojen al Rhin para que Kriemhild no tenga medios para vengarse.
El rey Etzel (Atila) pide y obtiene la mano de la hermana de los reyes burgundios y Kriemhild se dirige a Etzelburg, donde reside a su lado y tiene de él dos hijos. Invita a sus hermanos a que la visiten y ellos aceptan, a pesar de los consejos de Hagen, que ha descubierto las intenciones de Kriemhild. Al encontrarse con las ondinas a orillas del Danubio, Hagen ve cómo su intuición se confirma: los burgundios perecerán en el viaje. En Etzelburg, son asesinados todos ellos; Gunther y Hagen son capturados. Kriemhild hace decapitar a su hermano pues Hagen se niega a revelar dónde ha sumergido el tesoro mientras el otro siga vivo. Tomando la cabeza de Gunther por los cabellos, Kriemhild la presenta a Hagen que declara: «Ahora nadie sabe dónde está el tesoro, salvo Dios y yo. ¡Mujer diabólica, el tesoro permanecerá oculto para siempre!» Kriemhild desenfunda entonces a Balmung, la espada de Siegfried, y corta la cabeza de Hagen, pero perece inmediatamente bajo los golpes de maese Hildebrand.
En el norte, el héroe se llama Sigurdr y una veintena de poemas de la Edda así como la Saga de los Völsungar y la de Thidrekr de Berna cuentan entera o parcialmente la leyenda. La comparación de estos textos con la Canción alemana muestra que el autor de ésta ocultó casi por completo lo que se refería al fondo mítico. Esta leyenda es de origen franco y está vinculada a la historia de los burgundios, los godos y los hunos, en la época de las grandes invasiones. El arquetipo de Siegfried podría ser el rey Sigebert, asesinado en 575, el de Kriemhild, Brunehaut, cuyo mortal conflicto con Fredegunda conocemos gracias a Gregorio de Tours.

CHAMANISMO: el contacto entre los pueblos escandinavos y los lapones produjo como resultado que la mitología se viera marcada por rasgos típicamente chamanistas. Odín, en especial, obtuvo su conocimiento extraordinario y sus poderes mágicos tras una iniciación vinculada a ese universo mental. Sus transportes a distancia y sus metamorfosis lo convierten en un chamán. Existe también la singular concepción de un alma plural, que todavía hoy se encuentra entre los pueblos uro-altaicos y a orillas del mar Báltico. En la Edad Media, los textos en viejo sajón y en viejo inglés demuestran que la influencia del chamanismo no sólo afectó a los germanos del norte. Véase Hamr.

CINTURÓN DE FUERZA (megingjörd): uno de los objetos maravillosos que posee el dios Thor. Como su nombre indica, este cinturón tiene la propiedad de aumentar la fuerza de quien se lo ciñe.

COLGAMIENTO: los hombres sacrificados a Odín eran colgados ritualmente, y este dios es el de los colgados. Él mismo se colgó tras haber sido herido de un lanzazo, y se balanceó nueve noches en el «árbol de los batidos por los vientos», para obtener la ciencia sagrada. Un pasaje de la Saga de Gautrekr cuenta que cuando la flota del rey Vikarr estaba inmovilizada por falta de viento, se supo por adivinización que Odín exigía el sacrificio del rey. Starkadr (cf. este nombre) propone un simulacro de sacrificio. Anuda alrededor del cuello de Vikarr unos intestinos de ternera y los ata a la rama de un árbol, mientras finje atravesar al rey con una caña. Pero los intestinos se transforman en una sólida cuerda que estrangula al rey y la caña se convierte en una jabalina mortal.

COLLAR DE TIERRA (Nor. hardarmen): cuando dos personas se juraban fraternidad (fostbroedralag), la ceremonia de carácter mágico iba acompañada por un paso bajo un collar de tierra. «Era necesario cortar tres franjas de tierra con césped; sus extremos debían permanecer fijados en la tierra y se las levantaba para formar arcos, con el fin de que se pudiera pasar por debajo», dice la Saga de los Hermanos jurados. Además, los Hermanos jurados deben hacer correr su sangre de modo que se mezcle con la tierra; al mismo tiempo, pronuncian una fórmula de juramento. Es posible que se estableciera así una relación mágica con un culto arcaico de la Tierra-Madre y que el acto equivaliera a un paso por el seno materno.

COMBATE ESCATOLÓGICO: véase Ragnarök.

COMBATE ETERNO: véase Hjadningavig.

CONJUROS DE MERSEBURG: se denominan así dos hechizos que datan del siglo X y están inscritos en la página de cubierta de un misal de Fulda. Son importantes por los nombres que revelan y por su contenido. He aquí la traducción del primero: «Un día las Idisi estaban sentadas aquí y allá. Unas anudaban ataduras, otras paralizaban al ejército, otras deshacían las ataduras. ¡Escapa de las ataduras! ¡Escapa del enemigo!» (Véase Disas y Herfjöturr). El segundo conjuro habla de la curación del caballo de Baldr por Wodan (Odín): «Phol y Wodan fueron al bosque, el caballo de Baldr se dislocó el tobillo. Primero hechizó Sintgunt, luego Sunna, su hermana; entonces hechizó Erija y luego Volla, su hermana; entonces Wodan pronunció los hechizos que conocían bien…» Los nombres de Sintgunt, Sunna y Phol han dado lugar a una serie de conjeturas, pero el misterio que los rodea está muy lejos de haberse aclarado.

CORTEJO SALVAJE: Se designa así a un grupo de muertos conducidos por un gigante tuerto, que recorre la tierra durante el ciclo de Doce Días (Navidad-Primero de Año). Se interpreta como una personificación de la tempestad. Pero no es éste el significado original; se trata más bien de un avatar del culto a los muertos. Los Doce Días son un período clave durante el que los fallecidos pueden regresar, durante el que el más allá está abierto.

COSMOGONÍA: en los orígenes era el caos, Ginnungagap, un abismo sin fondo, que se extendía entre el país de los hielos, de las tinieblas y de las brumas (Niflheimr), al norte, y el país del fuego (Muspellsheimr), al sur. Algunos ríos procedentes del sur y que corrían hacia Niflheimr se cubrieron de escarcha y murieron en las inmensidades heladas; esas masas de agua helada colmaron poco a poco el abismo, y los vientos meridionales, cada vez más cálidos, comenzaron a fundir los hielos. Las gotas de agua, vivificadas por el viento, se reunieron para formar el cuerpo del gigante Ymir que pronto tuvo para alimentarle la vaca Audumla, nacida del mismo modo. Ymir comenzó a transpirar y entonces crecieron, bajo su brazo izquierdo, un hombre y una mujer, y uno de sus pies engendró un hijo del otro pie. Lamiendo el hielo, Audumla hizo brotar un hombre que se denominó Buri y era capaz de reproducirse, como Ymir. Tuvo un hijo, Borr, que se casó con Bestla, una descendiente de Ymir. De su unión nacieron los dioses Odín, Vili y Ve. Estos mataron a Ymir y crearon el mundo a partir de su cuerpo: sus huesos fueron las montañas, su cráneo el cielo y su sangre el mar. Hecho esto, los dioses colocaron un enano en cada uno de los cuatro puntos cardinales para sostener la bóveda celeste.

COSMOLOGÍA: en líneas generales, el universo se compone de Midgardr, el mundo de los hombres, Asgardr, el de los dioses, y Utgardr, el de los gigantes, los demonios y todos los seres maléficos. Bajo Midgardr se extiende el reino de los muertos, confiado a la diosa Hel; al este, Jötunheimr, está poblado por gigantes. El eje vertical de esos mundos es el árbol cósmico Yggdrasill y su coherencia horizontal está asegurada por Midgardsormr, la gran serpiente marina que rodea toda la tierra. Asgardr está en el centro de Midgardr y unido a él por un puente, Bifröst o Asbru. El mundo de los hombres está separado de Jötunheimr por unos ríos que nunca se hielan, así como por el Bosque de Hierro (Jarnvidr), donde residen unos gigantes con forma de lobos.

CREPÚSCULO DE LOS DIOSES: designación popular y wagneriana de la batalla escatológica; se apoya en una interpretación errónea de los textos. La batalla apocalíptica se llama «Juicio» o «Destino de las Potencias». Véase Ragnarök.

CUERVO: pájaro sagrado de Odín. Sus graznidos tenían valor de oráculo. Se sacrificaba a los cuervos cuando se quería invocar a Odín. El pájaro es utilizado como insignia guerrera y el tapiz de la reina Matilde, en Bayeux, muestra a Guillermo el Conquistador seguido por un soldado que lleva el estandarte con el cuervo. Se creía que si se desplegaba bien se obtenía la victoria, pero su abanderado estaba condenado a muerte. La popularidad del cuervo está demostrada por la antroponomástica. Una escultura galo-romana de Compiégne representa una figura masculina con dos cuervos en los hombros que le hablan al oído, algo que recuerda mucho lo que se dice de Odín: sus cuervos Huginn y Muninn recorren el mundo, vuelven a posarse en sus hombros y le relatan lo que han visto y oído.

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