Reyes del Predinástico egipcio

6, abril, 2007 at 7:22 pm (Egipto)

Cocodrilo

Este gobernante es conocido solamente por algunos restos, y especialmente por una impresión de un cilindro-sello encontrado en la enorme tumba 414 en Tarkhan.
Cuando la tumba fue excavada en el 1912 no se encontró ni un sólo resto del propio difunto. El motivo en esta impresión tan remarcable es de ondas de agua con cocodrilos, pero desafortunadamente el nombre del propietario no ha llegado hasta nosotros, con lo que no podemos identificarlo. Sin embargo, hay algo que nos puede señalar su origen -en el sello hay un estandarte con el dibujo de un cocodrilo que lleva dos objetos sobre su espalda. Esto puede ser una prueba de que era el gobernante del único nomo (provincia) en el país con este animal como símbolo: el sexto nomo del Alto Egipto, conocido en la actualidad como “Curva Quena”. La capital era Iunet Tantere, que más tarde sería Denderah. A corta distancia hacia el sur está el viejo poblado de Coptos conocido por su avanzada cultura temprana con colosales estatuas de piedra, de unos 2’6 metros de alto, hechas antes de la Primera Dinastía. Esta región era estratégica, porque desde ahí salían los caminos entre el valle del Nilo y el Mar Rojo. La carretera desde Quena, en la actualidad llamada Wadi Hammamat, serpentea a lo largo de 120 kilómetros a través de las estériles montañas del desierto, pero hace 5.000 años las condiciones del camino eran muy distintas.
Una teoría que esgrimen los científicos dice que las influencias culturales (como los cilindro-sellos) llegaron a Egipto posiblemente desde Sumeria por esta ruta antes de la Primera Dinastía. Si este era el caso, el líder de esta región posiblemente hubiese sido el primero en conseguir todas las noticias llegadas desde el extrangero, y puede que el jefe local “Cocodrilo” fuese esa persona.
Cuando los proto-reinos se fueron formando lentamente en los primeros tiempos, los centros urbanos eran Hierakónpolis, Nagada y This (Tinis) y posiblemente dejaban la zona “del medio” (la región de Denderah) más o menos independiente (Kemp 1991 pág. 34, Manley 1996 pág. 22).
Un hecho fehaciente es que este yacimiento y su capital es uno de los pocos en Egipto que tuvieron una larga tradición en el culto al cocodrilo, y la edad de sus cementerios es anterior a la Primera Dinastía. El jefe que gobernaba este tramo del valle del Nilo pudo crear un pequeño reino propio y ésta puede ser la explicación para el posible gobernante al que llamamos “Rey Cocodrilo”.
Otro posible yacimiento es Faiyum con su antigua veneración del dios cocodrilo Sobek y su localización cercana a Tarkhan y la que sería la capital nacional. Pero los estandartes de los nomos en esta región jamás incluyeron un cocodrilo.
Una tumba en Helwan, al este de Menfis, contenía un único cilindro-sello que mostraba a un cocodrilo con un serej completo con el halcón Horus. Su edad ha sido estimada para el periodo justamente anterior a la unificación y este puede ser el Rey Cocodrilo mostrándose a sí mismo en el nuevo estilo de cilindro.
También está presente una figura masculina (¿dios o rey?) con los brazos alzados y dos animales fantásticos de cuellos largos, flanqueados por dos árboles. Este último motivo era común en las antiguas paletas cosméticas anteriores a la unificación. Los cocodrilos, en cambio, no aparecen nunca en estas paletas en las que distintos tipos de animales (salvajes, domésticos o fantásticos) eran representados a menudo.
Las bestias de cuellos largos posiblemente simbolizan las dos naciones con los árboles identificándose con el Nilo fértil con el que ambos viven en simbiosis. Sobre la cabeza del cocodrilo aparece una especie de pluma que también ha sido comparada con el estandarte de otro nomo de la zona.
El egiptólogo alemán Kaiser formó la hipótesis de que ese Cocodrilo podría haber sido un oficial de alto rango en la región de Tarkhan durante el reinado de Narmer, cuyo nombre (en distintas versiones) fue encontrardo en la misma tumba.
Pero su compatriota Gunter Dreyer hizo otra interpretación: la impresión del sello de barro de la tumba de Tarkhan como la marca de un rey “real” de algún área pequeña, simultáneo a los reyes de Hierakónpolis (en el sur) y Tinis (en el norte). Llegó a esta conclusión después de estudiar fotografías en infrarrojos y otros objetos comparativos. También estimó que el reinado del rey Cocodrilo era contemporáneo a los de Narmer e Iryhor. Ya que no se ha encontrado ninguna tumba de Cocodrilo en Abydos entre aquellas de los primeros gobernantes, debió de ser un oponente de estos reyes. Si ese fue el caso, la tumba del rey Cocodrilo debe de estar esperando a ser descubierta en algún sitio, posiblemente en los alrededores de Denderah en su propia provincia.
El hecho de que los sellos tanto de Narmer como de Cocodrilo hayan sido encontrados en la misma tumba de Tarkhan no tiene porqué ser un problema y pueden encontrarse otras explicaciones posibles.
Si la tumba pertenecía a un gobernador del nomo o a otra persona de alto rango, y esto es altamente probable, seguramente tanto Narmer como Cocodrilo podrían rendir tributo al difunto enviándole regalos funerarios. Los sellos de ambos reyes podrían estar presentes en la tumba en ese caso, y exactamente esto es lo que se encontró. Como Narmer parece que fue el más poderoso de los dos, es normal que sus regalos fuesen más numerosos, y ese es el caso que se encontraron cuando analizaron los restos de la tumba.
El escenario histórico que se describe aquí es, por supuesto, pura ficción, pero los detalles físicos son correctos y casan perfectamente. En otras palabras: es muy posible que algo parecido hubiese pasado y fuese revelado cinco mil años después cuando la tumba 414 de seis metros cuadrados, en Tarkhan, fue investigada.
Hay otros dos descubrimientos en Tarkhan (tumbas 315 y 1549) encontrados por Petrie entre 1913 y 1914. En dos vasijas cilíndricas (en el Petrie Museum de Londres) se han encontrado serejs toscamente pintados, y en 1992 el egiptólogo alemán Gunter Dreyer consideró que pertenecían al Rey Cocodrilo.
Esta interpretación es altamente cuestionable ya que los objetos dibujados tienen más parecido con un ganso que con un cocodrilo, habiendo también una figura que podría interpretarse como una onda de agua estilizada. El ganso era un jeroglífico común y aparece en las listas de reyes hecha medio milenio después en el cartucho del rey Sened de la Dinastía II.
Pasaron sobre 1.400 años hasta que el cocodrilo se convirtió en la insignia y nombre de otro rey de Egipto de nuevo. Un puñado de reyes tomó este animal para sus títulos durante el problemático periodo final del Reino Medio.

Escorpión I

A principios de los 90 se excavó en Abydos una elaborada tumba nombrada con la letra “J”. Fue encontrada en la parte más antigua del complejo funerario llamado Cementerio U, 150 metros al norte de las de Narmer y Aha. La construcción fue hecha con ladrillos de barro seco y las paredes eran bastante finas en comparación con otros monumentos posteriores. El tamaño (7’5 x 10 m) nos dice que el propietario era una persona de gran importancia. La estructura original estaba formada por la cámara funeraria en la esquina superior derecha y nueve habitaciones para ofrendas conectadas a otra (y a la cámara sepulcral) por hendiduras estrechas, probablemente simbolizando puertas. La tumba fue posteriormente aumentada con dos habitaciones más en dos fases, hacia el sur a lo largo de un lateral. La fecha de este aumento es desconocida, pero probablemente se realizo poco después, o incluso cuando el monumento original fue terminado.
Las cosas que se encontraron en la tumba fueron una gran y remarcable sorpresa para los excavadores: imágenes de escorpiones al estilo de la realeza, y montones de jarras importadas de la zona norte de Palestina (1000 kilómetros al noreste) y que posiblemente contenían vino. Algunos tenían pegadas pequeñas etiquetas de marfil con dibujos de pájaros y otros animales, y una de ellas está marcada sin duda alguna con el nombre del poblado Bast (en griego: Bubastis). Ese pueblo estaba situado hacia el medio-este del delta en el Bajo Egipto, a unos 550 kilómetros de la frontera norte del valle del Nilo. Obviamente, parte de las provisiones funerarias para el rey muerto llegaron desde ahí, almacenadas en jarras importadas. Los arqueólogos que trabajaron en este yacimiento pertenecían al Instituto Arqueológico Alemán en El Cairo (DAIK) bajo la supervisión de Günther Dreyer. Él acuñó la teoría de que ésta podría ser la tumba del rey llamado Escorpión I, ya que su “nombre”, o por lo menos su insignia, fue encontrado ahí.

Escorpión II

Escorpión II es el rey famoso por dos cabezas de maza ceremoniales hechas de piedra, encontradas en la última década del siglo XIX en el llamado Depósito Principal dentro de la antigua área del templo de Hierakónpolis. Aunque están enormemente dañadas, las partes visibles son archivos extraordinarios de estos tiempos tempranos de la historia egipcia. El motivo de la maza más pequeña muestra al animal en cuestión -un escorpión- frente a la cara del rey, y fue reconstruída por el egiptólogo Arkell a partir de los restos del dañado artefacto. Mirando bien la imágen del motivo original, la versión de un escorpión es discutible; otra posible opción que se ha comentado al respecto es que se trate de la cola de un cocodrilo, en ese caso tendría conexión con otro oscuro gobernante del mismo periodo: Cocodrilo.
La más grande y más famosa de estas cabezas de maza, al contrario, tiene una mayor calidad en las partes que quedan, y se exhibe en la actualidad en el Ashmolean Museum de Oxford, en Inglaterra.
Su tumba parece que aún no ha sido encontrada, pero existe la posibilidad de que su último lugar de descanso sea la tumba de cuatro habitaciones llamada B 50, a unos 30 metros de la de Narmer, en la parte más antigua del cementerio real de Abydos. Este monumento, desgraciadamente, no ha dejado ni una sola evidencia para hacer una identificación positiva de su posible propietario.
Otra posibilidad es que no haya sido enterrado en el área, ya que era un gobernante de Hierakónpolis, mucho más al sur, y no tenía conexión con los reyes de Abydos (Tinis). Es ese caso su tumba podría permanecer oculta bajo la arena del área de Hierakónpolis.
Otros restos del reinado de Escorpión II están dispersos, y sólo encontramos algunos restos de cerámica con un par de nombres en serejs pintados que pueden ser atribuidos a él.
El egiptólogo Arkell en el año 1963 desarrolló la teoría de que él y Menes podían ser la misma persona, aunque no tuvo mucha aceptación en la comunidad egiptológica.
Tiene el número II de regente porque los restos encontrado en una tumba supuestamente más antigua conocida como U-J en el mismo yacimiento de Abydos ha mostrado objetos con dibujos incisos de escorpiones (ver sobre Escorpión I más arriba). La teoría del excavador es que el propietario pudo haber sido un gobernante anterior con el mismo “nombre”. También puede ser que la tumba U-J sera el último sitio de descanso del único rey que llevase ese nombre. Las cabezas de maza encontradas pudieron haber sido puestas en su tumba y luego transportadas al área del templo de Hierakónpolis para resguardarlas. El contenido de su tumba encontrado en los 90 eran los restos que dejaron los ladrones.

Iryhor

Este gobernante es el más antiguo conocido por su nombre (no por un símbolo como los anteriores) de los enterrados en el cementerio real de Abydos. Se cree que reinó sobre el 3.100 aC. Su tumba está formada por dos cámaras funerarias. La que está más al sur parece que ha sido extendida de forma irregular con las medidas originales manteniéndose sólo en la parte más al norte. Sólo permanece la subestructura de ladrillos secados al sol y es posible que no haya existido ninguna superestructura.
El sitio fue excavado en 1.902 por el arqueólogo inglés Flinders Petrie. Después, una expedición del Instituto Arqueológico Alemán de El Cairo (DAIK) reexcavó la tumba en los 80.
Nuevos restos vieron la luz y los arqueólogos encontraron una impresión de un sello y restos de cerámica con la insignia personal de Iryhor. Partes de una cama y fragmentos de marfíl del pie de una cama con la forma de una pata de toro estaban también entre los interesantes nuevos restos encontrados.
Una gran jarra con una incisión con forma de halcón fue desenterrada en 1.902 en la cámara B1, el sitio donde se suponía que descansaba el cuerpo del rey. Luego en los 80 se encontraron un fragmento inciso de una jarra, ocho inscripciones de tinta y una impresión de sello, además de los restos que contenían los nombres de Narmer y Ka (JEA 1.993). Esto significa que la tumba fue restaurada o abierta por seguidores de Iryhor y que se colocaron en su interior nuevas ofrendas.
La lectura de su nombre es realmente incierta, y se interpreta usando la palabra para un halcón (Hor, o Her) que está sentado sobre el signo para boca (iry). Petrie interpretaba el signo como Ro. Ningún otro gobernante tuvo el nombre del halcón (el signo del rey mismo) como una parte integrante de su nombre, pero funciona bien como identificador para este antiguo líder. Petrie le otorgó el lugar en la secuencia de reinado posterior al de Ka, sin tener en cuenta que el nombre de este rey no estaba dentro de un serej. Él llegó a esta conclusión debido a tres hechos principales:
1- La jarra grande con el nombre es de un tipo posterior que no se encuentra en la tumba de Ka.
2- El sello con el halcón y la boca era muy similar a los de Narmer y Aha y no de los del tipo de Ka, que era más simple.
3- La impresión de sello (de arcilla) era de tierra arcillosa amarilla como las que se hacían en tiempos posteriores; la de Ka era de barro negro.
Algunos egiptólogos no lo reconocen como un “rey” auténtico, principalmente por la ausencia de un serej o jeroglíficos que indiquen un título real, la palabra “rey”, etc. El signo del halcón y la boca han sido interpretados como la marca del tesoro real y el tipo de jarra mencionado por Petrie se encuentra por primera vez durante el reinado de Narmer.
De todas formas, el lugar y tamaño de su tumba más el atributo del halcón (de la realeza) y la tradición del lugar de enterramiento indican lo opuesto, y el serej pudo no haber sido inventado hasta más tarde como símbolo del mismo rey.
Actualmente es incluso más dificultoso colocar el reinado de Iryhor en la secuencia de gobernantes, y un gobernante adicional (el de la tumba U-J) ha entrado en juego desde los años 90 (ver más arriba Escorpión I). Tal vez el futuro nos depare nuevos descubrimientos que lo aclaren un poco.

Ka

El rey Ka gobernó a la generación anterior a la Dinastía I, y fue enterrado en una tumba doble en Abydos, y se considera que precedió al rey Narmer como rey de Tinis. Esta conclusión está basada en análisis de la cerámica y otras ofrendas encontradas en la tumba y en el estilo y posición del edificio en el cementerio. Sus formas son muy parecidas a las de su supuesto antecesor, el rey Iryhor, tanto en posición como en configuración, con dos cámaras una al lado de la otra. Cuando fue excavada en 1.902 aparecieron montones de restos con el nombre del rey y la identificación posterior es positiva.
Se trata de un rey bien testimoniado, y sus restos han sido encontrados en la zona noreste del delta en el Bajo Egipto, como oposición a los restos encontrados en Memfis y Tarkhan en el nivel de la cuenca de El Faiyum. Se han encontrado restos conectados con él al sur de Abydos (el área de la vieja capital de Tinis). Esto indica que no tenía relación alguna con los gobernantes, tal vez más tempranos, de Hierakónpolis. Entre lo que se ha encontrado en la tumba aparecen numerosos restos de cerámica con su “nombre”, dos brazos alzados, un símbolo que posteriormente significaría algo parecido a “alma” y que se pronunció como “ka”. Este nombre aparece dentro de un “serej” (el “serej” se cree que era un dibujo estilizado de la fachada de un palacio real). Fue el primer faraón en adoptar este signo y el halcón sobre él. Parece que fue enterrado en la cámara sur (la B7) y que la otra (la B9) fue dedicada a ofrendas y suministros. Pudo haber sido el padre de Narmer, cuya tumba fue construida en un estilo y tamaño similar, y situada sólo a 30 metros de la de Ka.
Se encontró también una pequeña estatua de marfil de un antiguo rey anónimo que bien podría tratarse de él, pero esta afirmación es una mera especulación.

Menes

Este rey es el legendario rey que vino desde el pueblo de Tinis en el Alto Egipto y tomó el control sobre el Bajo Egipto (el Norte) por la fuerza. Después se convirtió en el primer rey de todo el país y fundó una nueva capital para el Egipto unificado: Menfis (en egipcio Men-nefer), justo en la frontera de ambos estados. De acuerdo con la arqueología se supone que todo esto tuvo lugar alrededor del 3.200 aC.
Su nombre era Meni en alguna lista de reyes egipcios posterior, y el historiador Maneton (en el siglo II aC) lo llamó según la forma griega, Menes, en su trabajo sobre la historia egipcia. Sólo aparece por este nombre en algunas listas reales hechas unos 1.000 años después, y no aparece en ninguno de los monumentos de su propia época.
Muchos académicos han intentado descubrir quién era y los candidatos más probables han sido Narmer y Aha. Narmer porque se mostró a sí mismo como gobernante del Alto y el Bajo Egipto en su famosa paleta verde encontrada en el área del templo de Hierakónpolis en el Alto Egipto.
El rey Aha, posiblemente hijo de Narmer, en cambio, fue el primer rey que tuvo monumentos de importancia en todo el país, y las construcciones de su gran tumba (encontrándose con criados enterrados junto a él por primera vez) tuvieron dimensiones que ensombrecieron las de sus predecesores. También dejó un signo escrito que algunos han interpretado como la palabra “men” (que puede significar “establecido”) y que se encuentró junto a su nombre ordinario en una ocasión. Este hecho lo convirtió en el favorito para ser “Menes de Tinis” hasta la última década del siglo XX, cuando las antiguas tumbas reales de Abydos fueron reexcavadas. Entonces salieron a la luz dos impresiones de sellos de las tumbas de Den y Qaa, los soberanos quinto y octavo de la Dinastía I. El motivo en estos sellos era una línea de reyes en orden sucesivo, y ambos muestran a Narmer como el fundador de la Dinastía I. Analizando la tradición egipcia parece que los actos de Menes pudieron ser una amalgama de varios jefes y leyendas, y esto nos muestra que no es posible identificarlo como una única persona histórica, aunque probablemente Narmer fuese quien terminó el trabajo de la unificación.

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