Los mitos de creación egipcios (IV). El mito Tebano.

20, febrero, 2007 at 8:38 pm (Egipto)

La cosmogonía Tebana, es algo posterior a las demás, y no empieza a tomar forma hasta el Imperio Medio. Amón se apropió de las facultades procreadoras de Min, dios de la fertilidad del nomo vecino, e hizo suyas las características de Ptah, el demiurgo menfita, y aquéllas de Re-Atum, el demiurgo heliopolitano. Hay un detalle que parece evidente: los sacerdotes de Amón se dieron cuenta que una de las cuatro parejas divinas de Hermópolis se componía de Amón y su compañera Amaunet. Utilizaron esta circunstancia y relacionaron el dios tebano con las ranas y las serpientes de Hermópolis, elaborando una cosmogonía que afirmaba la existencia de un linaje de serpientes creadoras del universo. Amón demiurgo presenta características solares, pero también se menciona la creación del mundo por el Verbo, típica de la teología menfita, y el huevo primordial de la cosmogonía hermopolitana. Al inicio existió un dios serpiente, Kematef, cuyo nombre significa “Aquel que ha cumplido su tiempo”. Esta serpiente era, en realidad, un aspecto de Amón y murió dejando un hijo, la serpiente Irta, “el Creador de la Tierra”, otra forma de Amón. Irta creó a la Ogdóada, de modo que se pueden distinguir tres generaciones de Amón demiurgo: Kematef, asimilado al gran dios Amón del templo de Karnak, Irta que se confunde con el Amón del templo de Luxor, y Amón en el aspecto de uno de los miembros de la Ogdóada hermopolitana. Amón, se manifestó sobre la colina donde más tarde se alzaría el templo de Karnak. Es el artesano de sí mismo, cuya apariencia nadie conoce. Su primera forma fue la Ogdóada, hasta que completó la creación, mientras estuvo solo. Amón se transformó en Ta-tenen, el demiurgo menfita, e hizo nacer a los dioses primordiales. Después, Amón se alejó para habitar el cielo, donde se estableció adoptando la forma de Re, el dios solar heliopolitano. Así pués Amón creó el mundo por medio del Verbo, como el demiurgo menfita. El resto del proceso creador es eminentemente intelectual: Amón reglamentó todo lo que se produciría en el futuro, sin ordenar nada que fuera imperfecto. Amón creó también a Ta-tenen (el demiurgo menfita), a la Ogdóada (los dioses demiurgos hermopolitanos) y fabricó su propio cuerpo dándole la forma de un niño que surgió de entre los pétalos de un loto en la superficie de las aguas del Caos primordial (el Nun). El dios misterioso y guerrero de los tebanos posee la habilidad de Ptah-Ta-tenen, el patrón de los artesanos, cuando se trata de confeccionar la imagen del niño demiurgo hermopolitano. Después, Amón iluminó la tierra con sus ojos (el sol y la luna; un tema solar heliopolitano), creó a los hombres y a los dioses, puso orden en la asamblea divina de la Enéada y convirtió a los miembros de la Ogdóada en miembros de su clero. Shu obtuvo la dignidad de profeta encargado de transportar la capilla divina, y Tefnut el rango de esposa divina. Y se dispuso que Tebas fuera la residencia del faraón que gobernaba el país en beneficio de su padre Amón, el dios heredero de Osiris en la función de rey del Alto y del Bajo Egipto.

Elaborado a partir de un texto de Elisa Castel

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1 comentario

  1. Javiera said,

    tu blog me parece genial si quieres pasate por el mio.
    cuidate!
    adios!

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