Una de test: ¿Qué escritor de Ciencia-Ficción eres?

29, enero, 2007 at 3:57 pm (Uncategorized)

I am:

James Tiptree, Jr. (Alice B. Sheldon)

In the 1970s she was perhaps the most memorable, and one of the most popular, short story writers. Her real life was as fantastic as her fiction.

Which science fiction writer are you?

La verdad es que no sé quién es esta señora con pseudónimo de señor, pero lo miraré y ya contaré qué he descubierto sobre ella.

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Las distintas partes que componen al hombre en el Antiguo Egipto

18, enero, 2007 at 12:53 pm (Egipto)

El cuerpo (_Ha_) es la cárcara física dentro de la que cada ser humano existe. Los egipcios reconocían que el cuerpo derivaba de los padres del individuo, de la semilla que el padre implantaba en el vientre de la madre. También entendían que se dividía en distintas partes; por esta razón, el plural _Haw_, significando algo así como “partes del cuerpo”, era también usado en lugar del singular de la palabra para significar “cuerpo”.
La parte más importante del cuerpo era el corazón _ib_. Para los egipcios, no era sólo el centro de la actividad física, sino también el lugar donde se originaban los pensamientos y las emociones (parece que los egipcios no comprendían aún la función del cerebro)…. En los textos egipcios donde se usa la palabra _ib_, a veces es necesario que se realice su traducción por “mente” en vez del habitual “corazón”. Para referirse al corazón como órgano físico, los egipcios usaban la palabra _HAti_ (una forma nisbada de _HAt_ “frontal”, para hacer referencia al órgano “frontal”) en vez de _ib_; aunque parece que ambas palabras eran intercambiables.
Junto a cada cuerpo viene una sombra _Swt_, o _xAib.t_. La sombra es un adjunto esencial para el cuerpo, pues cada cuerpo emite una. Como la sombra deriva del cuerpo, los egipcios creían que tenía en ella algo del cuerpo -y, por lo tanto, del dueño del cuerpo. Las representaciones de los dioses son llamadas a menudo “sombras” por la misma razón.
Cada individuo tiene también un ba _bA_. Esta es tal vez la idea más difícil de comprender de lo que era un ser humano para los egipcios. Esencialmente, el ba es todo lo que hace que una persona sea un individuo, excepto por el cuerpo. El ba también se refiere a la impresión que el individuo causa en otros, algo así como la “personalidad” del individuo en cuestión; esta noción yace en el sustantivo abstracto _bAw_ (escrito habitualmente como un falso plural), que significa algo así como “la impresión que se causa en otros”. Como la opción occidental de “alma” (que a veces es la traducción que se le da a _bA_), el ba es más espiritual que físico, y es la parte de la persona que vive después de la muerte del cuerpo. El egipcio se lo imaginaba como capaz de moverse libremente desde el cuerpo momificado hasta salir de la tumba y moverse por el mundo de los vivos; por esta razón, a veces es mostrado, y escrito, como un pájaro con cabeza humana. El concepto de ba es más bien asociado con los seres humanos y con los dioses, pero otras cosas, como por ejemplo una puerta, puede tener ba también. Esto es así porque, presumiblemente, algunas cosas pueden tener una “personalidad” distintiva, o dar una impresión distintiva, incluso aunque no estén vivas del mismo modo que lo están los seres vivos o los dioses.
Junto al cuerpo, la sombra y el ba, cada individuo vivo también tiene un ka _kA_. Este concepto significa algo así como “fuerza vital”. El ka es lo que marca la diferencia entre una persona viva y una persona muerta: la muerte ocurre cuando el ka abandona el cuerpo. Los egipcios creían que la fuerza vital del ka originada con el Creador, era transmitida a la humanidad en general a través del rey, y pasada de individuo en individuo a través de los padres. La noción de esta transmisión era a veces representada metafóricamente como un abrazo; esto parece ser el origen del signo de los “brazos extendidos” con el que se escribe en jeroglíficos la palabra _kA_. Los egipcios también creían que el ka era sustentado a través de la comida y la bebida – entendiéndose que sin esas substancias los seres humanos morían. Esta noción subyace en el sustantivo abstracto _kAw_ (escrito como falso plural), que significa algo así como “energía” -específicamente, la energía que se obtiene de la comida y la bebida. También yace tras la costumbre de presentar ofrendas de comida y líquidos a los muertos. Los egipcios estaban al tanto de que estas ofertas no eran nunca físicamente consumidas por los muertos; lo que era presentado, de todas formas, no era la comida en sí misma, sino la “energía” (_kAw_) interior de la comida, que el espíritu del muerto podría usar. Durante la vida, cuando a una persona le ofrecían algo de comer o beber, era siempre con las palabras _n_ _kA.k_ “para tu ka”. Parece que sólo los seres humanos y los dioses tenían un ka; de todas formas, los animales eran considerados seres vivos, pero no se sabe si los egipcios creían que tuvieran también ka. Como el ba, el ka era una entidad espiritual. Como tal, no podía ser representado. Para representar el ka, de todas formas, los egipcios usaban ocasionalmente una segunda imágen del individuo mismo; por esta razón, la palabra _kA_ es traducida algunas veces como “doble”.
El quinto elemento esencial de una persona era el nombre _rn_. Los nombres eran mucho más importantes para los egipcios de lo que son en nuestra sociedad actual. Se pensaba que era parte esencial de los propietarios, tan necesario para la existencia como las cuatro anteriores. Este es el motivo por el que los egipcios que podían afrontarlo empleaban grandes esfuerzos y recursos para asegurarse de que sus nombres continuaran sobreviviendo en sus tumbas y monumentos -y por el mismo motivo, algunos nombres de ciertos individuos eran borrados de sus monumentos por sus enemigos tras su muerte. Incluso durante la vida, la gente podía ser privada esencialmente de su existencia si eliminaban sus nombres; por ejemplo, un hombre llamado Dedu-Amon, que había sido expulsado de la comunidad, era referido únicamente como “aquél que fue separado del nombre Dedu-Amon”.
El akh o aj _Ax_ de acuerdo a los Textos de las Pirámides “pertenecía al Cielo, igual que el cuerpo pertenece a la Tierra”. Era también conocido como “El Brillante”, y cuando el cuerpo era enterrado, ascendía a los cielos para convertirse en una estrella -de donde viene el nombre de “Brillante”. Era la parte del cuerpo menos unida a las demás, pero era tan importante como las otras a la hora de asegurar la inmortalidad del difunto. Cuando se hacía referencia a los dioses, muchas veces se les llamaba por el plural de esta palabra _Axw_. Aunque esta condición al principio sólo era inherente a los faraones -debido a su condición divina-, siendo mucho más tarde asumida por todos los demás habitantes de Egipto. Akh ha sido traducido a veces como espíritu, fantasma o transfiguración.
La última parte, el sahu, ha sido descrito anteriormente como el cuerpo-espíritu, como un lazo psíquico, o como un depósito del alma. Parece que era inmortal y similar en forma al cuerpo mortal del que provenía. A penas hay más información al respecto.

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El Ilusionista y El Prestigio

15, enero, 2007 at 12:56 pm (Cine y TV)

Sí, en el título utilizo únicamente el subtítulo de la película titulada originalmente “The Prestige” porque me niego a llamarla por el ridículo título que le han dado aquí (menos mal que lo solucionan un poco con lo del subtítulo, que si no….).
Pues bien, hoy he decidido comentar estas dos películas sobre magos/ilusionistas que he visto recientemente en el cine (bueno, El Ilusionista la ví el año pasado ya, pero hasta ver “El Prestigio” no quería hacer ningún comentario al respecto). Ambas películas son, por así decirlo, “mu bonitas pero mu dificultosas” (aunque en mi caso me suponía los finales ya desde mediada la proyección, con lo que podría decir que son bastante predecibles o poco originales en ese aspecto).

La primera, El Ilusionista, es una bonita película de historia de amor imposible, aliñada con bonitos trucos ilusorios, y nunca mejor dicho, ya que casi todo lo que se ve es ordenador o simple truco cinematográfico. Edward Norton, Jessica Biel, Rufus Sewell y Pau Giamatti son los protagonistas, y quedan muy pero que muy bien en sus respectivos papeles. El guión está bien, a pesar de lo predecible, aunque lo mejor es, sin lugar a dudas, la fotografía y la música, realmente deliciosas. Aunque no es ninguna maravilla del Séptimo Arte, salí muy contenta del cine y me pareció una de las películas más bonitas de las que había visto en todo el año (eso sí, la mejor sigue siendo El Laberinto del Fauno, de la que ya hablaré en otro momento).


La segunda, que ví hará un par de días, es mucho más espectacular, muestra auténticos trucos de magia -y en algún caso explica cómo los realizaban-, y aunque es mucho más sombría, podría decir que es mejor película cinematográficamente hablando que El Ilusionista (eso sí, me sigue pareciendo más bonita, a pesar de ello). Los protagonistas, Christian Bale, Hugh Jackman, Michael Caine, David Bowie y Andy Serkis, como siempre, podría decirse que lo bordan en sus papeles -sobre todo Bale y Jackman, ese par de magos obsesivo-compulsivos, capaces de llegar a cualquier cosa por triunfar. La historia, aunque yo ya me olía el final desde mediada la película, está muy bien desarrollada y mantiene la suficiente intriga, a la vez que da también ciertos datos que hacen que te vayas dando cuenta de por dónde van los tiros si eres un poco espabilado.

Son dos películas que querré tener en cuanto salgan en dvd, así que no puedo dejar de recomendarlas a todos, sobre todo si os gusta la magia y los trucos de salón.

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Sword of Rome

4, enero, 2007 at 2:16 pm (Uncategorized)

Ayer pasamos toda la tarde jugando a un entretenido juego de tablero: Sword of Rome, sobre la conquista de Italia en el siglo IV-III antes de nuestra era, en el que participan cuatro bandos: Roma, Grecia, los Galos y el combinado Samnita-Etrusco (ahora quieren sacar una ampliación para meter también a Cartago en el asunto, que en juego actual es uno de los tres bandos neutrales: Volsci, Galos Transalpinos y Cartago). Aunque el juego en sí está muy bien, y tiene gran cantidad de reglas para todo tipo de detalles y acciones, así como las cartas de juego (algunas son realmente divertidas, como la “Etruscus Obesus”, con la que el etrusco no puede atacar a sus enemigos por la buena comida y el buen vino que están tomando en ese momento).

Con juegos así te dan ganas de volver a pasar más tardes jugando, la verdad. El único problema que tienen es que, debido al limitado número de ventas, tienes que preencargar los juegos y esperar a que haya un número de preencargos (normalmente 500) antes de que el juego se publique, lo cuál es una pena, tanto por el tiempo que tengas que esperar, como por el poco interés que parecen despertar los wargames entre la gente (ahora se suelen preferir juegos más chorras de tablero a los wargames de verdad, y eso que éste no es que lo sea exactamente).

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Historia de Japón III

2, enero, 2007 at 9:11 pm (Japón)

Edad Media

Sin embargo, el militarismo de las regiones al norte del Yamato, en permanente guerra con los ainos del norte del archipiélago, desató una violenta guerra civil el año 1156. Siguieron una seguidilla de guerras que trajeron consigo gran inestabilidad, y en la que los generales (llamados shogunes) alcanzaron una gran relevancia. Finalmente, el año 1183 el general Minamoto Yorimoto tomó Kioto por la fuerza y amenazó al Mikado, por lo que éste le nombró shogún y le confirió plenos poderes. En la práctica, aunque el Mikado seguía en funciones, éste quedó reducido a un papel meramente decorativo, mientras que serían los shogunes quienes tomarían a su cargo el gobierno hasta el año 1867. A la muerte de Yorimoto, el Shogunato pasó a manos de su familia política, los Hojo, razón por la que a este período se le conoce más o menos indistintamente como Shogunato Minamoto o Shogunato Hojo. Después de una gran revuelta de tres años (entre 1333 y 1336), los Hojo fueron derrumbados, y el poder recayó en la familia Ashikaga. Los shogunes Ashikaga garantizaron cierta paz contemporizando con los daimyos, la turbulenta nobleza feudal japonesa que había conseguido semiindependizarse del poder central, aprovechando el caos, y habían tomado a su cargo diversos ejércitos compuestos por tropas cada vez más disciplinadas y militarizadas, los samurai. El verdadero poderío de los samurai había quedado en evidencia cuando Kublai Khan había intentado en 1292 una gran invasión contra Japón, siendo duramente derrotado por el eficiente arte militar de sus enemigos. Entre la clase militar japonesa prosperaría grandemente una nueva variante de la filosofía budista, alejada de los cánones mahayánicos tradicionales: el budismo zen.
La alianza entre los Ashikaga y los daimios trajo algo de paz a Japón, hasta que en 1470 este equilibrio político se rompió, y estalló una nueva seguidilla de guerras civiles. Los Ashikaga consiguieron mantenerse algo más de un siglo en el poder, pero finalmente el último miembro de la familia fue derrocado en 1588. A finales del siglo XVI, una serie de caudillos militares (Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu) emprendieron una salvaje oleada de guerras que en algo menos de un cuarto de siglo unificaron la totalidad del archipiélago japonés bajo la égida de la familia Tokugawa. El Shogunato Tokugawa gobernaría Japón en paz entre 1604 y 1867, gracias a la implacable opresión a la que Tokuwaga Ieyasu y sus sucesores sometieron a los rebeldes daimyos.

Edad Moderna

En la época final del período Ashikaga, los europeos llegaron por primera vez a Japón, tratando de introducir el cristianismo, y buscando fundar factorías comerciales. Tras una primera reacción más bien tibia, Ieyasu consideró que la nueva religión atentaba contra las prácticas ancestrales de los japoneses y desató una dura persecución, que tuvo como hito simbólico la crucifixión de trece mártires en Nagasaki, el año 1595. En años posteriores, los Tokugawa expulsaron a todos los comerciantes occidentales de Japón, salvo a los holandeses, a quienes permitieron permanecer en la isla de Deshima, cerca de Tokio, en condiciones de casi total aislamiento (Se debe esto a las palabras de un Capitán Español, que dijo a uno de los Daimyos que “los Españoles conseguían dominar el mundo mandando Monjes a las tierras para conquistar”, y donde más tarde con la ayuda interna de los creyentes católicos, llegarían a dominar las tierras con pocos soldados españoles). En general, el período Tokugawa fue de gran tranquilidad. Sin embargo, la cultura japonesa se había esterilizado profundamente. Los japoneses experimentaron un proceso de “retorno a las raíces”, expresado en el renacimiento de los cultos ancestrales, hasta conformar la confusa religión semiestatal que recibe el nombre de shintoísmo. Sin embargo, esta idílica paz se rompió el año 1853, cuando el capitán estadounidense Matthew Perry ingresó en la Bahía de Tokio con cuatro cañoneras, y amenazando con bombardear los puertos japoneses, forzó a los shogunes Tokugawa a ignominiosas concesiones comerciales. Ante la disyuntiva de occidentalizarse o perecer hubo intensas discusiones, pero finalmente el Mikado, sometido desde hacía siete siglos al poder de los shogunes, tomó las riendas del problema. En 1867 el Mikado Meiji Tenno tomó a su cargo el gobierno, deponiendo al último shogún Tokugawa, e impulsando las reformas de la era Meiji, en las que Japón se transformó en un estado occidentalizado en pocas décadas.

Edad Contemporánea

Imperio Japonés

La occidentalización de Japón aumentó la necesidad del país de obtener materias primas. Además, el nacionalismo japonés se había incrementado en torno a la figura del Mikado. Estas circunstancias enfrentaron a Japón contra China en la Guerra chino-japonesa y contra Rusia en la Guerra ruso-japonesa, a final de la cual consiguieron el control de la isla Sajalín. Durante la Primera guerra mundial Japón ingresó del lado de la Triple Entente, y ocupó militarmente las islas de Oceanía que pertenecían a Alemania, quedándoselas definitivamente después de los tratados de paz. Estas islas se convirtieron en la base de lo que los japoneses querían convertir en un gran imperio oceánico. Para esto invadieron Manchuria en 1933, creando el Manchukuo, para continuar después con su invasión sobre China en 1937. Esta expansión militarista chocaba frontalmente con los intereses de Estados Unidos, por lo que las relaciones entre ambos países se enfriaron. El año 1941 los japoneses atacaron el puerto estadounidense de Pearl Harbor, lo que los llevó a enfrentarse en el marco de la Segunda Guerra Mundial que terminaron por perder los japoneses, luego de que las ciudades de Hiroshima y Nagasaki fueran arrasadas por sendas bombas atómicas. Japón capituló, y el Mikado se vio obligado a renunciar a sus pretensiones de divinidad.

Japón después del Imperio

En 1947 se dio una constitución de corte más bien liberal, aunque conservando al Mikado como símbolo de la unidad nacional japonesa. La paz fue firmada oficialmente el año 1951, y ese año terminó la ocupación militar estadounidense en Japón. El país inició entonces un enorme esfuerzo modernizador en el área económica, que los llevó a transformarse en grandes productores de tecnología, y a convertirse en una de las mayores potencias económicas del planeta. Entre el 2005-2006 estaba tomando fuerza la candidatura de Japon para el Consejo de Seguridad de la ONU, pero China uno de sus miembros permanentes se niega a esta candidatura por cuestiones históricas, aparte de esto plantea que Japon tendra que cambiar su constitución de tipo no belicista que fue una consecuencua de la ocupación norteamericana que se produjo después de la Segunda Guerra Mundial para ser un miembro funcional de dicho Consejo.

Extraído de Wikipedia.

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