¿Y quién nos lo va a devolver?

11, agosto, 2006 at 9:51 pm (Uncategorized)

Lo de este año se escapa al entendimiento de las personas (sí, porque los que están prendiendo todos esos fuegos en Galicia, no lo son), se escapa a todo lo que se pueda pasar por la cabeza. Desde luego, estoy de acuerdo con todos los que dicen que lo de este año es puro y auténtico terrorismo del bueno. ¿Y quién nos va a devolver lo que se ha perdido? ¿Quién me va a devolver los paseos por los montes, las fotos a los animales salvajes, el sonido del viento en las ramas? Y nos lo quieren cambiar por junglas de asfalto y nuevas Marbellas…
Traigo hoy un artículo muy interesante que he leído en el blog de Calidonia, el original está en gallego, así que lo traduzco para que aquéllos que no lo entiendan puedan leerlo y darse cuenta de parte de lo que nos quieren hacer.

Sospechas razonables

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Avisos de la existencia de incendios forestales (la inmensa mayoría de los puntos verdes) a la 01:00am del 9/8/2006 [actualizado]. Datos de la web del
servicio de urgencias 112 de la Xunta de Galicia.
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Variación (en %) de la población en el período 2001-2005 (en rojo los municipios que más crecieron). Datos de la web del
IGE

Una de las claves de esta hipótesis de explicación de la cantidad de incendios reside en que la prohibición de construcción durante 30 años en los terrenos que ardieron sólo se aplica en el suelo rústico de protección forestal, pero no en el suelo rústico urbanizable. Ese es el tipo de suelo que en muchos lugares está ardiendo, cerca de casas y zonas habitadas, en los municipios con más población y con mayor crecimiento urbanístico de Galicia. El suelo quemado, tira los precios por el suelo y facilita las ventas a corto plazo, ya que los propietarios no pueden tirar los rendimientos forestales de los terrenos en un largo periodo de tiempo. Aumenta el número de ventas y de compras por parte de inmobiliarias, constructoras y especuladores. Tal vez pierde el sector turístico pero otros sectores tendrán grandes rendimientos a medio y largo plazo. No olvidemos además la inexistencia de una política urbanística en los municipios digna de llevar ese nombre, en especial en los más rurales y caciquiles, que viene a agravar el problema de la existencia de asentamientos poblacionales al lado de las masas forestales, y del incumplimiento de las obligaciones legales de mantener distancias mínimas a casas y caminos y de limpiar las superficies de los montes.
Una segunda clave está en la inteligencia, coordinación, premeditación, alevosía y nocturnidad con las que se encendieron la mayoría de los fuegos, cerca de núcleos de población e de las principales vías de comunicación, convirtiendo el suceso en un fenómeno visible por la mayoría de la población y en un espectáculo mediático, sin importar el peligro y las víctimas causadas. Ya no se puede hablar de pirómanos, ni siquiera de incendiarios. Esto es obra de terroristas. ¿Como si no se explica que enciendan fuego al lado de las pistas de los aeropuertos que los medios aéreos emplean para repostar y abastecerse? ¿O los aparatos incendiarios lanzados desde avionetas por las noches?
Una tercera clave reside en la intencionalidad y en el aprovechamiento político de la crisis. Si alguien tenía dudas que las vaya borrando de la cabeza. Las continuas preguntas retóricas de “¿dónde está Nunca Máis?” que están llenando los foros electrónicos, provenientes tal vez de sus autores primigenios, tal vez de sus altoparlantes mediáticos, de la gente que se deja llevar por la tensión y los nervios, de la que no es capaz de pensar más allá de lo que hubo, o de la que se resiste a creer que detrás de esto hay una trama de intereses de todo tipo… todas esas preguntas e ironías autodestructivas sólo se explican desde una posición de resentimiento partidista y de intento de instrumentación política de esta catástrofe.
Las demás claves, ya las conocemos y son las de todos los años y las más estructurales: temperaturas elevadas y cambio climático, situación de abandono y de cambio de usos de los montes, inexistecia de recursos para ampliar la dotación de medios de extinción (de por si elevada objetivamente) y crear una verdadera política de prevención, los intereses creados a la negra sombra de la industria del fuego, etc… Tal vez esto sí está en el “debe” de todos y de todas.

Desde luego, las causas son muchas, sí, como siempre, pero sí que es verdad también que lo que nos muestra Calidonia (en su blog, para aquellos que hablen gallego, hay más imágenes y datos, así que si queréis podéis echar un ojo) tiene una gran importancia en lo que está pasando este año. Los datos no mienten, por mucho que nos duela.
Lo peor es que esta gente no se da cuenta de que si hoy quema los montes, mañana se acabará el verde, se acabará lo bello de Galicia, se acabará la lluvia y el agua (porque sí, sin montes y sin verde, llueve menos y el agua comenzará a escasear), y Galicia dejará de ser verde para ser un lugar más desertizado como los muchos que ya hay.
Cada vez me convenzo más de que Galicia debería aprender de Asturias un poco. Lo triste es que no lo hará.

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