Sobre el aspecto de la familia de Akhenaton

25, marzo, 2006 at 12:20 am (Egipto)

En cuanto al extraño aspecto del rey y su familia, es cierto que se han dado muchas hipótesis al respecto sobre supuestas enfermedades que pudo haber sufrido. Las más aceptadas son las del Síndrome Froelich y el Sídrome Marfan, explicaré porqué estas hipótesis son inviables.
Lo primero es repasar un poco el arte amarniense. Los primeros años de la vida pública y real de Amenhotep IV y Nefertiti transcurren durante el último par de años del reinado de Amenhotep III (si hacemos caso a la hipótesis de una corregencia corta, aunque bien pudieron ser más en caso de creer a los que abogan por una corregencia larga). Durante ese tiempo, tanto el rey como su esposa son retratados de forma completamente normal, al igual que el resto de miembros de la casa real (Amenhotep III había engordado mucho durante sus últimos años de vida, y aunque antes de su festival Sed del año 30 era retratado de una forma más o menos realista, a partir de ese momento, como divinidad que era, comenzó a ser retratado mucho más joven y en buena forma física, aunque el resto de personajes nobles eran retratados de acuerdo a los cánones normales de la época), como se puede observar en la estatua del rey de caliza amarilla que se conserva en el Louvre, o en el doble retrato de Amenhotep IV y Nefertiti cogidos de la mano (la imágen que acompaña este artículo un poco más abajo). Tras la muerte de Amenhotep III, Amenhotep IV y su esposa comenzaron a ser retratados, no sólo como una amante familia (por aquel entonces ya tenían a sus dos hijas mayores Merit-Aton y Meket-Aton, Ankh-sen-Pa-Aton nacería al poco de mudarse a Akhetaton, y Neferneferuaton-Tasherit, Neferneferura y Setepenra nacerían después), sino de un modo extraño, deforme o esperpéntico según nuestro punto de vista; acentuándose estas formas aún más en la época de la mudanza a Akhetaton (las imágenes de las estelas fronterizas, por ejemplo, en algunos primeros relieves de las tumbas de la ciudad mortuoria de Akhetaton). Avanzado el reinado, los modelos fueron suavizándose, como se puede ver en la mayoría de las imágenes famosas que nos han llegado; para luego volver a un estilo más normal (estatua de Akhenaton presentando ofrendas de piedra caliza, descubierta en una casa-santuario de Akhetaton, o la imagen de una Nefertiti de edad avanzada del taller de Thutmose), alcanzando al final de su reinado un estilo hiperrealista como se observa en las más famosas esculturas del taller de Thutmose, entre ellos el famoso busto de Berlín y otros que se conservan en El Cairo. También se sabe que otros personajes de la corte eran representados de un modo similar al de la familia real, variando incluso igual que ellos con el paso del tiempo, como se puede ver en múltiples imágenes de las tumbas en Akhetaton que han llegado a nosotros (por ejemplo, aunque es de un periodo más «recatado», la imágen de Kiya aquí a la derecha).
Ahora veamos cuáles son algunas características de los Síndromes que se adjudican al faraón:
El síndrome Froelich está caracterizado por obesidad de tipo femenino (tanto en varones como mujeres, esto quiere decir que la grasa se deposita en los lugares propios de la condición femenina: muslos, glúteos y caderas, sobre todo, en lugar de la barriga, que suele ser donde se depositan las grasas masculinas). Los órganos sexuales suelen estar atrofiados, con las gónadas y las características sexuales secundarias reducidas (con lo cual son todos estériles e incapaces de engendrar hijos). Suele ir acompañada de jaquecas, alteraciones de la visión, poliuria (aumento en las veces –y en la cantidad- que se va a orinar), polidipsia (sed excesiva) y retraso mental. Se supone que una de las causas posibles son tumores en el hipotálamo (el integrador del sistema nervioso vegetativo), con lo que suele aumentar también el apetito y se reduce la secreción de gonadotropina (otra hormona). Aunque el síndrome puede aparecer en la infancia, es más frecuente encontrarlo en la pubertad.
El Síndrome Marfan está causado por un defecto (una mutación) en el gen que determina la estructura de la fibrilina, una proteína que es una importante parte del tejido conectivo (el que sirve para la estructura de los tejidos blandos). Una persona con el Síndrome Marfan nace con el desorden, aunque algunas características pueden no emerger y no se puede realizar una buena diagnosis hasta que ya es tarde. Se necesita diagnóstico por parte de un equipo variado de doctores (oftalmólogos, cardiólogos, traumatólogos, entre otros). Aunque todos los que tienen el Síndrome Marfan tienen un defecto en el mismo gen, usualmente cada familia desarrolla su propia y específica mutación. Incluso con la misma mutación, no todas las personas de la familia desarrollan los mismos problemas médicos ni son afectados del mismo modo. El síndrome se desarrolla por igual en hombres o mujeres. Cada hijo de una persona que tenga el Síndrome de Marfan tiene un 50% de posibilidades de heredar el desorden. Algunas veces aparece un nuevo gen defectuoso (una mutación espontántea) durante la formación del esperma o de los ovocitos resultando en un bebé con el Síndrome Marfan, sin ser heredado. De todas formas, dos padres que no estén afectados tienen sólo una posibilidad de 1 a 10.000 de tener un niño con el síndrome Marfan. Aproximadamente el 25 por ciento de los casos son resultado de una mutación espontánea en el momento de la concepción. En cuanto al aspecto físico, pueden tener las córneas curvas, provocando ojos saltones, las extremidades más largas y finas de lo normal y el esternón en quilla o hundido, entre otras. Habitualmente mueren jóvenes debido a los problemas cardíacos y arteriales que padecen (a partir de los 30-35 años).
En cuanto a las posibilidades de que Akhenaton sufriese uno de los dos (aunque en el aspecto físico podría encuadrarse con cualquiera de los dos), yo lo veo poco probable, veamos los motivos:
– El caso del Síndrome Froelich se autoelimina ya desde el momento en que Akhenaton tuvo como mínimo seis hijas con Nefertiti, un hijo con Meket-Aton, y por lo menos dos bebés indeterminados con su esposa secundaria Kiya, pues estos individuos son siempre estériles.
– El segundo caso es más difícil de demostrar, pues en la actualidad se necesita una amplia serie de pruebas para comprobarlo, cuanto más si en este caso no se puede realizar ninguna; también se tiene muy en cuenta que hasta la adolescencia fue retratado de un modo normal, y después se mostraron estas características especiales. De todas formas, basándonos en algunos aspectos superficiales, se podría descartar el que padeciese un Síndrome Marfan heredado, pues, en un principio, ningún miembro anterior de la Dinastía XVIII parece padecerlo. En el caso de que fuese un gen mutante, hay que tener en cuenta que todos sus descendientes tendrían un 50% de posibilidades de heredarlo, y no parece haber pruebas de que tal cosa sucediese. Entre otros motivos, podemos decir también que, por ejemplo, si en la actualidad con los controles médicos a los que se someten, su esperanza de vida es más bien baja, en época faraónica tendría que ser menos (probablemente no pasarían de los 20 años), y Akhenaton se sabe que pudo haber llegado a los 35 años (con 16 años se casó con Nefertiti antes de alcanzar el trono, y después reinó 17 años antes de morir, lo que suma un mínimo de 33 años). Otras pruebas están siendo estudiadas en este momento.

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¡Willy Wonka ya es mío forever!

24, marzo, 2006 at 1:22 pm (Cine y TV)

Estoy muy contenta, porque acabo de conseguir «Charlie y la Fábrica de Chocolate» (ahora sólo me falta «La Novia Cadáver» -bueno y «Mars Attacks», que tampoco la tengo) para completar mi colección de películas de Tim Burton. ¿Y qué voy a decir de la película que no se haya dicho ya? Bueno, sí, que a mí me enamoró -como todo lo que hace Tim Burton. Por fin, puedo decir que Willy Wonka es mío y sólo mío (inclúyase aquí emoticono babeando).
La parte mala es que tengo faringitis vírica (me pillé la película a la vuelta del ambulatorio, algo bueno tenía que tener el día). Tengo la garganta hinchada y ampollas en una amígdala, algo que nunca creí que pudiese suceder. ¿Alguien conoce algún caso de ampollas en las amígdalas a parte del mío?

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El Castillo Ambulante de Howl

22, marzo, 2006 at 9:31 am (Cine y TV)


Me he enamorado de la nueva película de Hayao Miyazaki («La Princesa Mononoke», «El Viaje de Chihiro», «Porco Rosso»). Ayer, por fin, fui a verla al cine y salí maravillada y encantada. Es una de esas películas de las que sales con una enorme sonrisa (como de todas las películas de Miyazaki -por lo menos en mi caso).
Tenemos un mundo maravilloso en el que se entremezclan de forma genial tanto acorazados volantes al estilo steampunk, trenes a vapor, guerras entre países de estilo decimonónico, magos y brujas que se convierten en monstruosas aves negras, sortilegios, un espantapájaros que se mueve solo sobre su poste, un castillo que se mueve sobre varias patas gracias a la acción de un demonio del fuego la mar de peculiar, y una protagonista que es una chica normal y corriente a la que un embrujo a convertido en una anciana. Todo ello, para contar la historia de cómo Sophie (la chica embrujada) ayuda al egoísta y caprichoso mago Howl a recuperar el corazón que un día le cambió a un demonio -según cuenta todo el mundo.
La historia está basada en un cuento inglés, así que podemos darnos cuenta que, a pesar de que muchas cosas nos pueden resultar familiares (las últimas películas de Miyazaki tienen todas un «aire familiar»), podemos darnos cuenta de que algunas cosas (tanto algunos escenarios como personajes) son tomadas de un entorno más occidental de lo que suele tenernos acostumbrados.
Técnicamente, como siempre, es una de esas creaciones fantásticas y maravillosas a las que nos tiene acostumbrados el genio del Studio Ghibli: paisajes preciosistas, personajes muy bien creados en todas sus formas, los rincones del país en que ocurre la historia (salen tres ciudades perfectamente diferenciables) muy bien representados, uniformes, ingenios a vapor, todo… sigue demostrando que la animación tradicional puede ser tan o más hermosa y realista que la animación por ordenador.
Desde luego, a todos los amantes del anime, de la fantasía, de las películas fabulosas, les recomiendo que vayan a verla… ¡pero ya!… No creo que defraude a nadie.
P.D.: Yo también me he enamorado de Howl *_*.

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La Diosa Dana/Dôn/Donu/Danu/Anu/Ana/

19, marzo, 2006 at 6:38 pm (Mitología Celta)


Más popularmente conocida como:
Entre los celtas irlandeses: Dana.
En la Isla de Man: Dana.
Entre los celtas escoceses: Donu.
Entre los celtas galeses y britanos: Dôn.
Entre los celtas de la Bretaña Armoricana: Ana.
La divinidad más antigua que se menciona entre los celtas es sin duda Dana o Danu, de cuya divinidad derivan todos los otros dioses celtas en la mitología celta insular, es decir, los Tuatha Dé Danann. Si bien sabemos que cuando los hijos de Dana llegaron a irlanda, la Madre no fue con ellos, aunque todos sus hijos son considerados como extensiones de La Primigenia. Aunque ciertamente la Diosa madre, aparece con diversos nombres y diferentes formas. Es llamada también Anu o Ana, cuyo nombre puede significar la Diosa madre o reina. No siendo ningún nombre propio, pues lo Absoluto es incognoscible y es innombrable.
También algún autor cita que su nombre significaría “Agua del cielo”, curiosidad ésta, pues el gran río Danubio tomaría su nombre de ella, una curiosidad pues desde el nacimiento de este río, es desde donde se supone que empezó la gran expansión céltica. Existen otros ríos donde también se puede encontrar ciertas equivalencias del nombre.
Como diosa benéfica es mencionada en el “Glosario de Cormac” como equivalente a Buann-Ann, interpretado como buena Madre. Como diosa menos benéfica compone la Trinidad del destino junto a Macha y Badb, conocidas como una tríada, en el aspecto de “La Morrigan”.
En el condado de Kerry, (Irlanda), dos montañas o cimas gemelas, son identificadas como “Los Pezones de Anu”, ( Da Chich Danann), pues tienen formas redondas y asemejan pechos femeninos. Para sorpresa de algunos, siguen siendo venerados por las gentes actualmente.
Ella es la Madre Universal y Madre de todos los dioses. Diosa también asimilada a la luna y gobernadora de las mareas. Mecenas de los vates y augures. Los druidas, en general, solicitaban, su permiso para encomendar a las almas de los recién difuntos a través de las puertas de los “sidhs” para alcanzar su nueva vida en el Otro Mundo.
Su conyuge es Bilé, un dios, en un principio del inframundo, del cual dicen algunas leyendas, surgieron los primeros hombres.
En Gales a Dana se la conoció con el nombre de Dôn, Madre también primigenia y de dioses tan conocidos como Amaethon, Gwyddyon, Gofannon, Math, LLud y Arianhrod. Posteriormente su denominación fue masculinizada.
Algunos investigadores asocian a esta primigenia deidad, con una diosa arcaica pre-indoeuropea, asimilada por la cultura celta en sus invasiones, incursiones y asentamientos. Otros analistas la asocian a diosas con parecidos apelativos, tales como la Anna Purna de la India o incluso como el investigador Robert Graves cita, con una diosa pelasga llamada Ana, hermana de Belo y que los romanos llamaron Anna Perenna y los sumerios Anna-Nin. Otros autores como Ross Nichols, incluso R. Graves, la relacionan inexorablemente con la Dánae griega y con las primeras invasiones indoeuropeas a Grecia.
También todo apunta a que durante la cristianización de los celtas, observando los cristianizadores un culto exacerbado por parte de las gentes hacia la madre de Todos, diosa de la fertilidad y Madre-Tierra, se optó por no combatirlo más y asimilarlo en la nueva forma de Santa Ana, la madre de María, que se convirtió desde entonces en un personaje protector, pero de notable raigambre céltica.
Culto por otra parte que perduró hasta la Edad media, e incluso hasta el siglo XVII, al cual, el clero cristiano no tuvo más opción que acorralar, asimilándolo plenamente.
De esta manera observamos en diferentes puntos de la geografía que fue celta, muchos topónimos, que llevan y llevaron el nombre de Santa Ana, en una simple traslación de un antiguo culto de una Diosa madre celta, a otra madre más mortal: madre de la madre del dios cristiano. ¿ Porque sino, iba a tener esa relevancia venerar a la madre de la madre, que tuvo una coincidencia nominal con la celta?. Acaso, ¿se venera al padre del padre del dios cristiano?.
Es en algo parecido a lo que sucedió también, con la veneración de los celtas galos, después de romanizados, hacia la diosa latina Diana, en la cual aquéllos vieron a su primigenia Dana, o como decían los galorromanos: Diva Ana o Divuana.

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Trailer de X-Men 3

18, marzo, 2006 at 6:39 am (Cine y TV)


En realidad es del 7 de marzo, no es que sea nuevo – nuevo, pero ¡qué más da! Me apetecía ponerlo (y la imágen también, porque me ha encantado).
http://www.apple.com/trailers/fox/tls/trailer/large.html

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¡Mi Batman!

18, marzo, 2006 at 6:19 am (Cine y TV)

A pesar de que la migraña con la que estoy desde hace tres semanas no me deja hacer muchas cosas, la verdad, conseguí por fin hacerme con una edición especial de «Batman Begins». ¡¡Mi Batman!!

No es sólo que la protagonice Christian Bale (que tengo que reconocer que es uno de esos «amores de toda la vida» míos, porque me gusta desde los 16 años, y encima tengo la única página web en castellano dedicada a él -y a Eric Bana y a Gerard Butler), sino que es que el Batman que en ella plasman es realmente el Batman que me gusta a mí, ese que está completamente psicótico, que es vengativo, peligroso e inestable (¿por qué será que los superhéroes que más me gustan son los que reúnen todas o casi todas esas características? -léase Lobezno, por ejemplo, o Lobo, o algunas épocas de Daredevil, o Spawn… en fin…). Es el Batman que da miedo a los malos y los aplasta a la mínima oportunidad -eso sí, con mucho estilo.

Además, desde mi punto de vista, les ha quedado una película -y un universo Gotham- realmente maravillosa. Reconozco que a mi me chiflaba la primera, la de Tim Burton (ese adorado Burton mío); pero Michael Keaton, aunque era un Batman realmente fascinante, cojeaba muy mucho como Bruce Wayne, no era demasiado creíble en ese papel, vamos. Sin embargo, aquí han conseguido darle todo el aspecto de millonario aburrido (en realidad «Multimillonario Borracho Prende Fuego a su Mansión») y ligón. Y encima, si además queda perfecto en el traje del Hombre Murciélago, pues ¡qué más se puede pedir! (Bueno, sí, una cosa, que le pongan un doblaje más digno, porque parece que le hacen falta unas gárgaras como mínimo, cuando Christian Bale en la V.O. sí que queda bien).

En fin, que no tenía la película aunque estaba deseando comprarla desde hace tiempo, así que otra menos en la lista de futuras compras.

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Alicia (Expulsada al País de las Maravillas)

10, marzo, 2006 at 10:42 pm (Uncategorized)

He de reconocer que, aunque sea un tipo que me cae mal la mayor parte del tiempo por lo «súper-guay» que se hace, algunas de las canciones de Bunbury me gustan, y ésta es una de las que más me gustan. Como imágen, ésta de la pequeña Alice vestida de mendiga, sacada por el propio Lewis Carroll (para los que no lo sepan, Alice es la niña que inspiró «Alice in Wonderland» y «Through the Looking-Glass»).

alicia sortilegio de babia
en el fondo del espejo
alicia ni supone ni piensa
con la luna por cerebro
alicia en su pensamiento
tirando del hilo de su enredo
alicia en el laberinto
sin minotauro me llama ¡teseo!
alicia es siempre tan breve
que ya ha terminado
alicia dice que te quiere
cuando ya te ha abandonado
alicia expulsada
al país de las maravillas
para alicia hoy es siempre todavía
alicia, viajando entre lunas
de charla con musarañas
alicia tejiendo las nubes
con tela que nunca se acaba
alicia es siempre tan breve
que ya la has terminado
alicia dice que te quiere
cuando ya te ha abandonado
alicia expulsada
al país de las maravillas

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Stardust en película

10, marzo, 2006 at 10:26 pm (Cine y TV)

Parece ser que se va a hacer una gran película de esta preciosa novela gráfica de Neil Gaiman (ilustrada por el maravilloso y feérico Charles Vess). Ha puesto Neil en su bonito blog:
«Paramount has set Robert DeNiro, Michelle Pfeiffer Claire Danes, Charlie Cox and Sienna Miller to star in «Stardust,» an adaptation of the Neil Gaiman novel to be directed by Matthew Vaughn. Pic begins shooting in the U.K. and Iceland next month.)(And Mark Strong will be playing Septimus.)»
Lo cuál es una gran noticia, ya que seguro que la película será buena si tiene a esos magníficos actores en el elenco. Por lo que se ve, Mark Strong será Septimus, y también sé que Sienna Miller será Victoria (los que habéis leído la obra sabréis de quiénes hablo, los que no la habéis leído, no sé a qué estáis esperando -aunque es difícil de encontrar en castellano). Y, por cierto, se estranaría en 2007 (me muerdo las uñas pensando en ese estreno).
A ver si cuelgo un día de estos una revisión de la novela, que es otra de estas fabulosas historias que el señor Gaiman escribe, con hadas, brujas, y mucha magia.
¡Soy feliz!

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Viggo, el capitán

10, marzo, 2006 at 2:07 am (Cine y TV)

Hace poco que he descubierto este precioso artículo de Pérez-Reverte, publicado en El Semanal, sobre la interpretación de Viggo Mortensen en «Alatriste». Lo cierto es que leyéndolo, no puedo sino pensar en lo mucho que deseo que se estrene esa película -que se estrena en septiembre de este año, por cierto. Porque el Capitán es uno de mis personajes favoritos, y porque estoy segura de que Viggo es Alatriste (sobre todo después de leer ésto), él siempre consigue transformarse en sus personajes, tomárselos en serio, y tal vez por eso me guste tanto.

No era un actor, pensé de pronto. Era la imagen rigurosa del héroe cansado

Conocí a Viggo Mortensen en un restaurante de El Escorial: un danés rubio y flaco, callado, de aire tímido, que hablaba un excelente español con acento argentino. Iba a interpretar al capitán Alatriste, pero yo sabía poco de él. Lo había visto en algunas películas y recordaba sobre todo sus ojos claros, su mirada de hielo mientras atormentaba a Demi Moore en La teniente O’Neil. Me gustaba su careto flaco y duro, su talento como actor, su interés por el personaje y el proyecto. Durante aquella comida hablamos de fotografía, de literatura y de España. Dos días más tarde vino a mi casa, y mientras tomábamos café rodeados de libros relacionados con la época y el personaje, me regaló varias cosas editadas por él, entre ellas un magnífico álbum de fotografías suyas sobre caballos. En correspondencia, le di un tratado de equitación del siglo XVIII.
No nos vimos mucho durante la intensa preparación de la película, y sólo en tres ocasiones durante los largos meses de rodaje. Me llamó alguna vez para comentar aspectos del personaje y de la historia, como el lugar de nacimiento de Alatriste. Nunca lo detallé en ninguna de las cinco novelas publicadas hasta ahora, pero a Viggo le interesaba el dato. La vieja Castilla, respondí. ¿Puede ser León?, preguntó tras pensarlo mucho. Puede, respondí. Así que se fue a León y lo pateó de punta a punta, deteniéndose en cada pueblo, en cada bar, hablando con quien se le puso delante. En efecto, concluyó al fin, Alatriste es leonés. Y lo dijo tan convencido que a estas alturas ni yo mismo cuestiono ya el asunto. De ese modo, viajando, leyendo, mirando, Viggo se llenó de España; de nuestra historia, de la luz y la sombra que nos hicieron como somos. Y así, en un proceso asombroso de asimilación, terminó haciéndose español hasta la médula: lo estudió todo, trabajó hasta perder el acento argentino, y hasta frecuentó a toreros para aprender ciertas maneras, cierto sentido de respeto por el enemigo, cierta actitud de resignado estoicismo ante la vida y ante la muerte.
Hace unos días estuve en la llanura de Uclés, convertida cinematográficamente en el campo de batalla de Rocroi: allí donde, en 1643, los temibles tercios españoles fueros destrozados por la artillería y la caballería francesas. Se rodaba la secuencia final de la película, porque en Rocroi, en el último cuadro formado por los veteranos del tercio viejo de Cartagena, termina la historia del capitán Alatriste. Estuve detrás de las cámaras, espectador privilegiado, viendo a un centenar de jinetes cargar una y otra vez contra la fiel infantería española, y a Viggo en primera línea, cabeza descubierta y espada en mano, vendiendo cara su piel y la de sus camaradas. Se cree de verdad que es Diego Alatriste, me comentó el director, Agustín Díaz-Yanes, entre toma y toma. Los actores son todos unos tíos raros, añadió, pero éste es un caso especial. Lo cree por completo. Se ha metido tan dentro del personaje que parece más español que nadie. Observa esa desesperación y esa mala leche. Hasta los días en los que no tiene que rodar, se viste y se queda aparte, con su espada entre las manos, pensando. Y así está, el cabrón. Inmenso. Que se sale.
Después, en una pausa del rodaje, estreché la mano de Viggo, manchada de sangre cinematográfica. Charlamos un rato y nos fuimos a comer bajo la carpa que nos protegía del sol, mientras yo observaba su mostacho soldadesco, sus cicatrices, el coleto cubierto de polvo y sangre, los ojos claros y absortos que miraban como sólo miran los veteranos, más allá de la vida y de la muerte. No era un actor, pensé de pronto. Era la imagen rigurosa del héroe cansado. El resumen vivo de todos aquellos hombres arrogantes, valientes, crueles, que sostuvieron con su espada y con su sangre un imperio agonizante, y luego, olvidados por reyes imbéciles y por una patria ingrata y miserable, terminaron como perros callejeros, mendigos, enfermos, mutilados, ahorcados por la justicia o acuchillados en un campo de batalla. Y allí, sentado bajo la carpa frente a mi personaje, cada uno con su gazpacho, su merluza y su agua mineral en la bandeja del catering, comprendí que nunca podré pagarle a Viggo Mortensen la deuda que durante esta larga y compleja aventura cinematográfica contraje con él. Por encarnar con perfección absoluta lo que Sebastián Copons, fiel compañero de Alatriste, le dice al joven Íñigo Balboa antes de la última carga de la caballería enemiga: «Si sales de ésta, cuenta lo que fuimos».

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El Pintor de Batallas

10, marzo, 2006 at 12:05 am (Uncategorized)

Ha salido la última novela de Pérez-Reverte, «El Pintor de Batallas». Supongo que terminaré comprándomelo y leyéndolo, pero mientras, ahí queda esta entrevista que le hizo José Andrés Rojo para El País como presentación de la obra.

Pregunta. Es un libro un tanto diferente en su trayectoria. ¿Cómo surge y cómo lo aborda?
Respuesta. Era una novela que tenía que escribir. Se la debía a mis lectores y me la debía, sobre todo, a mí mismo. Puede interpretarse como un tablero de ajedrez, como la revelación de las claves que explican mis otras novelas. Aquí muchos personajes y tramas anteriores encuentran su porqué.
P. ¿Cómo ha trabajado con esta novela, qué es lo primero que surge, qué elemento resulta esencial?
R. Una novela podría ser como esta misma habitación, que está llena de objetos. Puedes acercarte a ella a través de cualquiera de las piezas que la llenan. Cuanto más conoces cada objeto, mejor darás cuenta de lo que hay. Hay novelas que surgen de un personaje, otras de la estructura, otras de la historia, hay muchos caminos. Ahora tengo 54 años y una biografía detrás, que te impone unas obligaciones. Hay que correr riesgos. Más aún cuando llevas 15 años escribiendo ficción, y sabes que no eliges tú, que son las novelas las que te eligen.
P. Pocos personajes, mucho diálogo, y la guerra como telón de fondo.
R. No es una novela autobiográfica, no es una novela de periodistas, no es una novela de guerra. Lo que yo quería contar es la desolación que produce la certeza de descubrir el caos del universo. Lo que ocurre cuando se constata que la naturaleza no tiene sentimientos, y que gobierna el horror. Los hombres antiguos estaban preparados para semejante desorden, pero el hombre moderno ha preferido ignorarlo. Y llega un tsunami y lo arrasa todo. Y se toma como una novedad cuando ha ocurrido siempre.
P. Aun así, la guerra impregna toda la novela…
R. Pero eso ocurre únicamente por un detalle biográfico. Conozco las guerras, las he vivido muchos años, pero el eje, lo esencial de la novela, es otra cosa. Para contarlo sirve la guerra, es verdad, pero también podría haberse narrado a través de un médico de urgencias o de un policía de barrio.
P. La anécdota es, pues, secundaria…
R. Hay tres ejes que arman el libro y que se proyectan en los tres personajes principales. El arte, la ciencia, la guerra: el pintor, la mujer que ama, el visitante que llega de manera sorpresiva. Pero las cosas no son tan simples, todas las cuestiones terminan por mezclarse. Lo escribí en una antigua novela, La tabla de Flandes, donde decía que el tablero donde se juegan las cosas es gris, nunca blanco y negro.
P. Arte, ciencia y guerra, pero al final lo que está en juego es cómo convivir con el desorden.
R. Si cuanto pasa es totalmente casual la existencia resulta insoportable y sin ninguna salida. Cuando se desencadena el horror, caben distintas respuestas. Una es estremecerse, y desentenderse de cuanto pasa. Otra es negar lo que ocurre, y lavarse las manos. Pero también se puede asumir que las cosas son así y aprender a vivir sabiendo cuáles son las reglas de juego. Frente al horror, se puede pensar que existe un orden secreto que desencadena las cosas. Lo ha hecho la ciencia, que ha encontrado que el caos obedece a un cierto orden. Es quizá una postura más optimista que entender que todo se rige exclusivamente por el azar: consuela saber que hay un orden que gobierna el mundo.
P. La mujer dice que sólo hay dos maneras de comprender el mundo: la lógica y la guerra.
R. La guerra es la manifestación más evidente de la irrupción de esa crueldad innata que forma parte de todos los hombres (y de la naturaleza). Y aunque hablemos de una ficción, y no pueda hacerme cargo de lo que dicen en la novela los personajes, sí estoy de acuerdo con esa observación. La guerra de la que trato no procede de una elaboración teórica. Si me sirvo de sus horrores es porque los conozco de manera real y directa.
P. La novela plantea, sin resolverlos, muchos problemas existenciales, morales. Como el de la responsabilidad. ¿Cómo podemos responder de actos y situaciones que nos superan?
R. Cualquier novela que tenga una cierta ambición tiene que ser ambigua. El escritor tiene que dejar muchos cabos sueltos para que el lector los amarre cuando lea el libro. La responsabilidad debe entenderse siempre en ese contexto donde mandan las reglas de juego que están detrás del desorden del mundo. ¿Hasta qué punto es responsable el que roba, viola y mata en una guerra? ¿Cuánto hay en lo que hace de ciega respuesta a una vorágine que lo arrastra? ¿Y quiénes somos nosotros para juzgar la situación?
P. Los tres personajes fundamentales del libro conocen la guerra de primera mano.
R. Creo que es muy importante estar cerca de lo que ocurre para poder contarlo. Sobre todo porque cuanto más te acercas al objeto, más confuso se vuelve el foco de la lente. Todo es más complejo ahí cuando se ve de cerca.
P. En la novela, el fotógrafo abandona su cámara y se convierte en un pintor de batallas. Sólo así, a través del arte, puede comprender y expresar lo que ocurre.
R. La fotografía sustituyó en su día a la pintura para dar cuenta de la realidad. Pero la sociedad actual lo machaca todo, y las fotos ya no sirven para contar el mundo. Desde que una imagen de guerra ilustra una campaña publicitaria, su eficacia está gravemente cuestionada. Habla ya de un mundo que no es real, que es virtual. El pintor de batallas cree que solamente el arte puede dar respuesta a esas cuestiones que no se pueden responder. Vuelve a los viejos métodos, a los maestros antiguos.
P. Quienes observan su trabajo dicen que en su cuadro se mezcla lo viejo con lo moderno…
R. El pintor quiere atrapar la esencia de la guerra, de Troya a las Torres Gemelas. Y si hay un regreso a los maestros antiguos es porque ellos sabían que habitamos un mundo hostil, no se hacen ilusiones. Volvamos a las tragedias griegas, a Homero, a Cervantes. Ellos transmiten esa verdad terrible: que la naturaleza es fría, que no hay compasión, que reina el desorden. Basta ver cómo los dioses utilizan a los humanos como piezas que sucumben a un destino que ellos mismos traman. El mundo moderno nos protege de esa verdad, y nos hace frágiles frente al caos de la vida.
P. ¿Qué sentido tienen los valores de cuantos presumen de buena conciencia ante esa realidad que no se ciñe a categorías simples?
R. Es incomprensible que haya gente que pueda dormir tranquila después de decir unos cuantos lugares comunes. Hay que asumir, con estoicismo y lucidez, nuestra naturaleza, y nuestra naturaleza es cruel. Es así, y eso no es bueno ni malo. El mal no es ajeno a nosotros, somos nosotros.
P. Los dos protagonistas comentan que esa crueldad del mundo es aún mayor cuando tiene que ver con los hombres, porque son más inteligentes.
R. El talento de un hombre brillante al servicio del mal puede ser terrible. Aquello de que la maldad es torpe, y no lo es la bondad, no tiene ningún sentido.

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Las Aventuras de Tom Bombadil

9, marzo, 2006 at 4:15 am (Uncategorized)

Por fin se ha hecho la traducción de este libro, que era el único que quedaba de Tolkien sin traducir al castellano (y supongo que sería, más que nada, por la enorme complejidad que entraña la traducción de una obra en verso como ésta); y yo, por supuesto, no he podido evitar comprarlo. La edición es preciosa, en tapa dura, con las ilustraciones de la edición inglesa original -que son una auténtica maravilla-, y si no te gustan las traducciones -como es mi caso-, tienes también en la obra los poemas originales.
¿Y por qué no me gustan las traducciones? No voy a decir que estén mal hechas, ni nada similar, es más, desde aquí todo mi apoyo y admiración por toda esa gente que ha estado años traduciendo esos poemas y dándoles forma para adaptarlos a la lengua castellana. Pero ahí está el problema. Los poemas de esta obra se supone que están escritos por los hobbits de la Comarca y que tienen unas rimas y una métrica originales y diferentes a las usadas habitualmente. Si ya son diferentes y originales en el contexto de la literatura británica, también deberían de serlo en la española. El problema que yo le veo es que la traducción está hecha para adecuarlos a las rimas y métricas castellanas, cuando, creo yo, debería de intentarse hacer, no ya una traducción más literal -que se puede hacer, pero puede quedar pésima-, sino una traducción que extrapolase esas diferenciaciones que tanto le costaron crear a Tolkien a la lengua castellana. Entiendo que, tal vez, eso sea una quimera, una epopeya, una obra épica, ya que probablemente ninguno de los traductores sea especialista en literatura y poesía, así que me contento con tener los poemas en inglés y disfrutar sus versiones originales (que son realmente magníficas).
Ya sabéis, si queréis una obra original y con la que pasar un buen rato, cogéos este tomito maravilloso que se lee en nada y se disfruta para siempre.

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Guardianes de la noche

9, marzo, 2006 at 12:57 am (Cine y TV)

El otro día ví por fin esta película tan peculiar (y a pesar de todo, para mí, entretenida) sobre seres sobrenaturales. Es una película rusa que se estrenó aquí ya hace un tiempito, pero yo -no sé porqué- no fui a verla al cine. Lo cierto es que el trailer hacía crear unas expectativas que, para qué engañarnos, no se cumplen en la cinta para nada. Que conste que no es nada malo -por lo menos no para mí, repito-; sí es cierto que la película tiene un ritmo desigual, en algún momento es muy lenta y en otros es bastante más frenética. Desde luego no es una película fácil o que te lo dé todo bien explicado, y para muchas escenas tienes que hacer funcionar un poco la cabeza y recapacitar en cosas que han pasado con anterioridad (aunque también he leído en algún sitio que no explican todo lo que se cuenta en los libros, porque sí, está basada en una trilogía de libros que se ha hecho francamente conocida y popular en Rusia).
¿Y de qué va? Pues se supone que hay una raza de seres sobrenaturales a las que se llama Los Otros. Unos sirven a la Luz (son los buenos), y los otros a la Oscuridad (son los malos). En la época medieval lucharon y llegaron a una tregua antes de exterminarse, por la que se crearon los Guardianes de la Noche (los buenos que vigilan a los malos de noche) y los Guardianes del Día (los malos que vigilan a los buenos de día) para evitar que haya más peleas entre unos y otros, o que se rompa esa tregua. Hace unos años, Anton se convirtió en uno de los Otros de los Guardianes de la Noche, y en la actualidad rompe la tregua matando a un vampiro de los Oscuros. Los Oscuros lo persiguen, mientras él intenta cuidar del niño que iba a ser desangrado por el vampiro al que mató y la novia de éste. Y no os cuento más, que sino no la véis, y así no vale.
En definitiva, a mí me pareció una buena película, con un grafismo y una ambientación bárbaras. El ritmo, como ya he dicho, es un pelín descontrolado, pero no creo que sea algo malo, le da emoción a la cosa. Yo la recomiendo como curiosidad (sé que habrá mucha gente que no comparta mi punto de vista -bueno, sé fehacientemente que no la comparte mucha gente), y para aquéllos que gustan de productos al estilo Underworld pero con otra narrativa -al fin y al cabo es una película rusa. Desde luego, en Rusia parece que fue toda una revolución en el cine y este año se estrenaba la secuela (van a hacer tres, por supuesto).
Podéis ver el trailer aquí:
http://www.fox.es/trailers/nightwatch/101/

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