Himnos solares

18, febrero, 2006 at 5:28 am (Egipto)

Bien, aquí viene la explicación a los himnos que he puesto los días anteriores (ya que seguro que algunos os preguntaréis a qué ha venido éso, si de pronto me he vuelto religiosa, o qué).
Resulta que hay muchos egiptólogos que son de la opinión de que el Salmo 104 de la Biblia es una copia que los antiguos judíos hicieron del Gran Himno a Aton. Ésto lo utilizan muchos como gancho para hacernos creer que la religión judaica “desciende” del Atonismo de Akhenaton, o incluso otras teorías más descabelladas dicen que el propio Akhenaton pudo haber sido el Patriarca Moisés que guió a los judíos fuera de Egipto.
Sin embargo, -y aquí viene el porqué del Himno a Amon-Ra- yo soy de la opinión de que no fue así, de que como mucho, lo que hicieron fue copiar himnos solares en general (ya pudo ser de Egipto, como no, ya que como podréis observar, siguen unas pautas muy similares, o de cualquier otro sitio, ya que los himnos solares son muy parecidos en todas las religiones próximo-orientales).
Si os fijáis bien (y si se obvian todas las partes en las que se ensalza a Amon-Ra como gobernante y dios de Egipto), los dos himnos egipcios que he puesto vienen a decir casi casi lo mismo -y el Salmo bíblico es muy parecido también en su contenido. ¿Por qué es así? Os preguntaréis, sobre todo los que habéis oído hablar de la persecución “homicida” que Akhenaton llevó a cabo sobre el clero de Amon. Pues es muy fácil, sobre todo si se conoce un poco la vida del faraón. Resulta que Akhenaton, cuando todavía era Amenhotep IV, fue Sumo Sacerdote en Anu (la On bíblica), también llamada Heliópolis en la actualidad; esta ciudad era el centro del culto solar en Egipto, y aunque Amon, en principio, no formaba parte de los dioses solares, a lo largo del tiempo fue pasando de dios del aire a dios solar (de ahí también su identificación o asimiliación a Ra). Todos los himnos a los dioses solares adorados en Heliópolis tenían una base muy similar, y además los dioses creadores (Ptah, Atum, Amon, Ra, y el Aton con posterioridad) tenían una serie de leyendas y asignaciones que se parecían mucho.
Todo ésto, para exponer que el Gran Himno a Aton no era tan transgresor, tan místico o tan diferente del resto de himnos solares o de divinidades creadoras que había en Egipto. Por lo tanto, no puede ser esgrimido como una “prueba” de que el Salmo 104 se basase en él para ser creado, o que demuestre que los judíos vivieron el supuesto monoteísmo de Akhenaton (un monoteísmo con el que tampoco estoy de acuerdo, aunque eso es otra historia para contar en otra ocasión); lo único que demuestra es que los judíos pudieron tener contacto con el pueblo egipcio, que lo tuvieron, y mucho, pues eran pueblos de los que consta que mantenían un comercio importante durante la época con la gente del Delta… ¿y dónde se encuentra Heliópolis? Pues estaba en lo que hoy es la zona este de El Cairo, muy cerca de la zona con la que más contacto tuvieron los judíos. Por lo que, creo yo, no es tan descabellado creer que simplemente copiaron un estilo de himno utilizado en la época para un tipo de deidad similar a la suya (no hay que olvidar que el YHVH de los judíos es una con un carácter bastante solar -o incluso celeste en general, más bien-, al igual que lo es también la visión mística de Jesucristo -aquí habría para otra bonita discusión al respecto).
Por supuesto, ésto no es más que un pequeño resúmen de ideas más ampliadas que estoy intentando poner en claro en mi trabajo académico sobre la época de finales de la Dinastía XVIII (algo que realmente me apasiona). No está completo, y está muy desmadejado, pero vamos, que tampoco voy a soltar aquí todo el rollo al respecto.

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