Un último deseo antes de que termine el año…

30, diciembre, 2005 at 3:29 am (Uncategorized)

Somewhere over the rainbow
Way up high
There’s a land that I heard of
Once in a lullaby
Somewhere over the rainbow
Skies are blue
And the dreams that you dare to dream
Really do come true
Some day I’ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far behind me
Where troubles melt like lemondrops
Away above the chimney tops
That’s where you’ll find me
Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly
Birds fly over the rainbow
Why then, oh why can’t I?
Some day I’ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far behind me
Where troubles melt like lemondrops
Away above the chimney tops
That’s where you’ll find me
Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly
Birds fly over the rainbow
Why then, oh why can’t I?
If happy little bluebirds fly
Beyond the rainbow
Why, oh why can’t I?

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Un último apunte: Geralt de Rivia

30, diciembre, 2005 at 3:07 am (Uncategorized)

He recordado que antes de irme quería dedicar un sitito en el Caldero a los libros que estoy leyendo últimamente: la Saga de Geralt de Rivia, del escritor polaco Andrzej Sapkowski, un gran escritor descubierto por estos lares hará un par de años.
Precisamente, antes de mudarnos a Zaragotham, había leído los dos primeros libros de la Saga (El Último Deseo y La Espada del Destino), y había empezado el tercero (La Sangre de los Elfos). Pero tanto ése como el cuarto (Tiempo de Odio) se quedaron apartados una temporada… hasta ahora, que los he retomado.
He de decir que esta serie de libros de fantasía realista -es más realista que muchas novelas supuestamente ambientadas en el mundo real- me la descubrió mi novio (éste Constantine particular que tengo, aunque en lo físico recuerde más al mítico “Calvo de la Lotería”) hará cosa de un par de años, cuando salió el primero. Me dijo que por su humor sarcástico, y su visión retorcida de los cuentos infantiles de toda la vida (por ejemplo, Blancanieves aquí es una asaltadora de caminos que se acuesta con sus futuras víctimas antes de rajarles el cuello y quedarse con sus pertenencias). Y tenía razón.
El protagonista de la Saga es el mismo Geralt de Rivia, un brujo albino que recorre los caminos matando monstruos, y que está perdidamente enamorado de una hechicera llamada Yennefer, pero junto a la que no puede estar ya que siempre terminan discutiendo y tirándose los trastos a la cabeza. En este mundo, los brujos son llamados “mutantes”, pues para conseguir algunos de sus dones deben beber una pócima secreta que les cambia los ojos y les da ciertos poderes mágicos. Además, se dedican en exclusiva a la caza de monstruos, como ya he dicho, pero su matanza indiscriminada ha provocado que ya queden pocos y cada vez les sea más complicado encontrar uno de verdad.
Lo cierto es que Geralt es uno de esos personajes que, a pesar de ser un borde la mayor parte de las veces, enamora a todas las mujeres que se cruzan en su camino (cosa que no es de extrañar, pues hasta a mí me ha pasado). Y sus aventuras son de lo más interesante que te puedas encontrar en fantasía en los últimos años. Sin olvidarnos del puntillo realista que tiene todo en este mundo: hay reinos que se arrasan unos a otros, haciendo como en la antigüedad y exterminando a todos sin piedad -para algo están intentando conquistar sus tierras-, la gente rica lo tiene todo, y la pobre no tiene nada -como en la vida misma, vamos-, y múltiples detalles similares que lo convierten en un mundo rico y maravilloso, aunque parezca imposible.
Le aconsejo a todo el mundo que se haga con el primer tomo (editados todos por Bibliópolis Fantástica), y que continúe con los cuatro siguientes, ya que ahora mismo van por el quinto, titulado Bautismo de Fuego. Creo que faltan otros dos por salir, ya que, si no me equivoco, eran siete los tomos originales.
Que, por cierto, fue una serie de tanto éxito en Polonia, que tiene su propia serie de cómic y hasta hicieron una película -que dicen que es francamente mala.

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Sobre las Pirámides de Gizah

30, diciembre, 2005 at 2:33 am (Egipto)

Algo con lo que lidiamos continuamente los que nos dedicamos de forma seria a la egiptología (la egiptología científica, que se denomina ahora), es con todos esos “piramidiotas” e iluminados que se creen realmente que en Egipto hubo una gran civilización -a menudo la relacionan incluso con la Atlántida, basándose en los textos de Platón y Heródoto de Halicarnaso, sin tener en cuenta el detalle de que los egipcios contaban lo que les daba la gana a los extranjeros, pero nunca la verdad-, o que los extraterrestres llegaron y los iluminaron con su sabiduría -como si ellos no llegasen a valerse solitos para desarrollar su propia cultura-, o incluso que es imposible que gentes tan atrasadas culturalmente pudieran evolucionar tanto -esa estúpida forma de pensar de los que se creen que antes de ellos los hombres eran incapaces de hacer la o con un canuto por sí mismos.
Me he hartado a repetir la misma cantinela durante mucho tiempo, así que para aquéllos que tengan la más mínima duda al respecto, o que puedan llegar a hacer caso a una panda de insensatos que tienen más bien poca o nula idea sobre el Egipto Antiguo real, a todos ellos va dedicado este articulillo en el que intentaré, lo más brevemente posible, aclarar unos cuantos conceptos sobre la construcción de las Pirámides de Gizah.
Voy a comenzar con un texto del señor Zahi Hawass, que puede ser valorado como persona y en su trabajo, pero que sin lugar a dudas es una de las grandes eminencias egipcias actuales y que sabe muy bien de lo que habla, pues está excavando en Gizah desde hace años:
“Muchas personas piensan que, con anterioridad a las fechas que la cronología actual concede a las antiguas dinastías egipcias, existió una gran civilizción anterior. Sin embargo, en Gizah no se ha encontrado una sola pieza de la cultura material, ni un solo objeto o fragmento que pueda ser interpretado como procedente de una civilización perdida. Las teorías y la especulación sobre civilizaciones perdidas parecen emocionar más a la gente que los descubrimientos sobre la cultura que realmente hallamos en Gizah y otros lugares de Egipto, la cultura egipcia, de cuya existencia estamos seguros. Era una gran cultura. ¿Por qué necesita la gente buscar otra? Como científicos, mantenemos nuestra mente abierta, pero debemos basar nuestras ideas sobre el pasado en las pruebas arqueológicas.”
No se han encontrado restos de ninguna civilización anterior, si embargo, a los pies de las Pirámides, se han encontrado numerosos restos de la gente que allí vivía en aquella época y que fue la misma que construyó las Pirámides. Se han encontrado sus casas, sus talleres, sus tahonas… pero no hay nada, absolutamente nada, más allá del 3.200 aC que pueda ser considerado como una gran civilización. Si realmente esa gran civilización hubiese existido, al igual que se encuentran los restos de los cazadores y de las gentes nómadas que habitaban la zona más allá de ese 3.200 aC, se hubiese encontrado también algo de ellos.
Lo que sí tenemos son papiros en los que se menciona la construcción de las Pirámides (está en curso la publicación de un trabajo al respecto, al igual que también está en curso la publicación de un trabajo sobre los poblados de los trabajadores de Gizah, aunque serán casi restringidos al ámbito académico, con lo que los “piramidiotas” pueden respirar tranquilos, ya que sus fuentes de ingresos, aquéllos que sólo se compran los libros del “top ten” de las listas de egiptomaníacos, jamás tendrán acceso a algo serio y que estará en otros idiomas como el inglés, el francés o el alemán). Tenemos inscripciones relativas a las construcciones de las Pirámides, tanto la autobiografía del rey Unas de la VI Dinastía, como el sello de un funcionario de esa misma Dinastía y que estaba al cargo de la construcción de una pirámide, nos hablan de gente real que trabajaba en ello. Nos dice Unas que envió a este funcionario al frente de una expedición a la cantera donde cortaron, tallaron y se llevaron los bloques de caliza para la pirámide real y para el piramidión de la misma.
Las pirámides en general (ya desde la de Sneferu, anterior a las Pirámides de Gizah) tienen tallados en cada uno de los bloques que las conforman, marcas que nombran a los equipos de obreros que las extrajeron y tallaron, y tienen grabadas las fechas en las que fueron transportadas, por lo que se puede saber perfectamente cuánto tiempo se tardó en levantar cada una de ellas.
Tenemos también los restos de las rampas que fueron utilizadas en su construcción, textos contemporáneos que hablan de su papel en los rituales reales (ver los Textos de las Pirámides), vestigios que pueden ser datables sin problemas sobre su construcción (por ejemplo, Unas destruyó un sector del complejo funerario en el que emplazó su pirámide, para poder construir sobre él la calzada que llevaba a esa misma pirámide).
Así mismo, la construcción de la Gran Pirámide de Khufu, es una completa chapuza (así que tampoco se puede decir que sea una construcción tan perfecta como nos quieren hacer creer los “piramidiotas”) ya que la pésima distribución de masas hecha en ella ha provocado que la mayoría de sus bloques de sustentación estén actualmente resquebrajados.
Con estos pocos datos, espero que a muchos se les quiten todos esos pájaros de la cabeza. Como todo ésto, hay miles de datos más que avalan todos estos hechos (por no hablar de otros, como la supuesta aparición de bombillas en el Templo de Denderah -no son más que representaciones del dios Harsomtus, reconocibles por tratarse del jeroglífico O196 de Gardiner, con lo que demuestran no tener ni la más mínima idea de lo que hablan-, o la supuesta imposibilidad de tallar diorita -cuando era precisamente una de las piedras usadas por el hombre prehistórico por ser de las más fáciles de tallar y pulir), y que demuestran que aquéllos que hablan sobre supuestos extraterrestres o gentes de la Atlántida no saben lo que dicen.
Y con esto y un bizcocho… hasta dentro de dos semanas, que me marcho de vacaciones a Galicia los próximos 9 días.

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