La Morrigan/Mor Rioghain/Mórrígán/Mórrígú

11, diciembre, 2005 at 1:39 pm (Mitología Celta)

Es conocida por varios nombres como La Morrigan, la Morrigu, o Mor Rioghain, entre otros. La forma correcta de escribirlo es, según el Dr. Dáithí OhOgáin, “Mor Rioghain”. Aunque la traducción directa de la palabra es “Gran Reina”, OhOgáin apunta que no es una traducción correcta. También establece el término como algo que significa más acertadamente “Reina-Fantasma”, de acuerdo con los descubrimientos de otros estudiosos.
La Morrigan es una diosa de la batalla, la contienda y la fertilidad. La Morrigan aparece tanto como una diosa individual, como un trío de diosas que incluye la Badb (Rabia) y Nemain (Frenesí). Es una de los Túatha de Dánann (la Tribu de la Diosa Danu) y ayudó a vencer a los Fir Bolg en la Primera Batalla de Magh Tuireadh, y a los Fomoiré en la Segunda Batalla de Mag Tuireadh. Aparece en la historia de CuChullain, e intenta mantener relaciones sexuales con él, pero el héroe la rechaza, y ella empieza a actuar en su contra, lo que le lleva a la muerte final.
En algunas leyendas aparece como la consorte del Dagda, mientras que Badb y Nemain son a veces nombradas como las consortes de Néit, un oscuro dios de la guerra que se puede asociar con Nuada, el Dios del Cielo en su aspecto como guerrero. Es interesante apuntar que otra diosa de la batalla, Macha, está también asociada con Nuada.
La Morrigan aparece en las leyendas con la forma de cuervo. “Cuervo” es otro de los significados de la palabra Badb (bav) y tiene un significado especial en el título usado por la Morrigan “an badb catha” o “Cuervo de Batalla”. El cuervo es un heraldo de la muerte también, con lo que tenemos dos tipos distintos de cuervos asociados con la Morrigan: metafóricamente hablando, uno sería el “Cuervo de Batalla” que se alimenta de los cuerpos de los caídos, y el otro es el que anuncia la muerte inminente. Y ambos se encuentran en las escenas de batalla tradicionales.
De acuerdo con la tradición, aquellos que la ven deben mantener relaciones sexuales con ella. De hecho, su apetito por el sexo y la violencia han hecho que muchos la vean como la Kali céltica. En algunos sitios se nos muestra pintada de rojo, y en otros nos dicen que tenía el cabello plateado.
La Morrigan ocupa un papel similar al de otras deidades de los panteones Nórdicos, como las germanas Indisi y las Valkyrias, aunque tal vez comparte muchos de los aspectos de Freya. Así mismo, es una de las pocas deidades del panteón Gaélico que se repite en otros panteones célticos. Por ejemplo, se la reconoce en los mitos Britónicos del rey Arturo como Morgana Le Fey.
También se asocia con figuras mitológicas como la “Lavandera de los Vados”, aquél que va a morir la ve en un vado lavando su propia ropa ensangrentada; o con la Banshee, una de los Sidhe, asociada a las familias, y cuyo grito agudo presagia una muerte cercana.

Anuncios

Permalink 1 comentario

Las Puertas de Anubis

11, diciembre, 2005 at 11:55 am (Uncategorized)


Ésta es mi novela favorita. Junto con “El Homúnculo” de J. Blaylock (que, por cierto, es un gran amigo de Tim Powers, el autor de esta fabulosa novela) son las madres de un género que me encanta: el Steampunk, género que trata historias desarrolladas en un oscuro siglo XIX, la mayoría de las veces con una tecnología anacrónica, basada sobre todo en la máquina de vapor.
En esta novela nos encontramos a principios de los 80, con un profesor especializado en el fantástico escritor británico Samuel T. Coleridge, que es contratado -para dar una conferencia sobre él- por un excéntrico multimillonario. Sin embargo, la cosa se complica ligeramente, cuando el anfitrión le comunica que la conferencia se dará después de acudir a una charla dada por el propio Coleridge en el siglo XIX. Parece ser que este millonario ha conseguido que sus científicos desarrollen una especie de máquina del tiempo (ésto no es realmente tan sencillo como parece, ni se trata exactamente de ninguna máquina, pero no vamos a quitarle emoción a la trama desmenuzándola aquí, así que si queréis saber más del asunto, compraos la novela), que llevarán al profesor, el millonario, un grupo de ricos que han pagado por ver a Coleridge, y una serie de guardaespaldas, a una taberna londinense decimonónica. Pero la aventura no hace más que empezar ahí, pues el profesor Doyle es raptado por un par de gitanos, y se ve perdido en un tiempo que supuestamente conocía, pero que resulta más complicado de lo que jamás creyó. Para colmo, el millonario cree que Doyle se ha escapado para vivir en el XIX, y manda a sus guardaespaldas para terminar con él, así que la vida del profesor se verá inmensamente complicada.
He de decir que, sin lugar a dudas, Tim Powers -junto con Neil Gaiman- es uno de mis autores favoritos. Tengo la suerte de, además, conocerlo personalmente y escribirme con él de vez en cuando, así que no puedo sino dedicarle un lugar en mi Caldero. El señor Powers tiene una imaginación asombrosa, se ha especializado en coger sucesos extraños de la historia real y plasmarlos en sus obras de una forma maravillosa (desde las extrañas apariciones de Byron en Londres mientras él se encontraba febril en Grecia, suceso que se desarrolla en “Las Puertas de Anubis” y que fue real, a la muerte de Shelley, la tentativa de conquista europea por parte de los turcos, o ciertas teorías de Einstein en su próxima novela), mezclándolo todo con sucesos sobrenaturales (desde hombres-lobo a vampirismo, o los mitos del Rey Arturo) y con personajes históricos reales, haciéndolo suficientemente creíble dentro de la obra.
Otro día hablaré de William Ashbless, el escritor decimonónico al que nombra en casi todas sus obras, y que es protagonista también en esta “Las Puertas de Anubis”.

Permalink Dejar un comentario