Capitán de Gondor

3, diciembre, 2005 at 11:54 pm (Cine y TV)

Supongo que todos los fanáticos de la fantasía y la ci-fi tienen sus personajes favoritos, sus amores platónicos, o cómo quieran llamarles. Yo tengo el mío también, mi Capitán: Faramir.
Recuerdo la primera vez que leí El Señor de los Anillos, me lo había prestado mi novio de aquél entonces (tenía yo 19 años), y ya me había leído hacía mucho tiempo -tenía 14 años- tanto El Silmarillion como El Hobbit (así soy yo, empezando siempre por lo complicado, pero quería tenerlos todos y leerlos en el orden correcto). Recuerdo lo mucho que me gustó Trancos, o Aragorn, o Elessar (aunque siempre he preferido a Trancos, porque es más aventurero y menos estirado que sus otras “personalidades”), pero él tenía a Arwen, y era un amor tan hermoso y puro que jamás se me pasó por la cabeza un “enamoramiento” de él (incluso sigo pensando lo mismo después de ver las películas, y eso que Viggo Mortensen es uno de esos actores que me apasionan). Y después llegó Faramir, el Capitán de Gondor, el hombre y caballero perfecto -o eso me ha parecido siempre. De él no pude evitar “enamorarme”, porque era tan bello y tan lleno de conocimiento y sabiduría y amor, que llegué a querer alguien así en mi vida real. Un imposible, tal vez.
Faramir es todo lo bueno y puro de la Tierra Media. Leyendo los libros de La Historia de El Señor de los Anillos, te das cuenta de que Tolkien realmente quería alguien así en su libro, alguien que fuese puro y perfecto en sus sentimientos, sus emociones y su forma de ser. Alguien que viese el Anillo y pudiese rechazarlo sin ningún pudor, sin siquiera una sombra de duda.
Tal vez por eso no me gustó cuando ví por primera vez la película de Las Dos Torres en el cine, porque Peter Jackson convertía a Faramir en otro Boromir cualquiera. Entiendo que la gente (y Peter Jackson mismo) crea que la figura de Faramir en el libro es demasiado “ideal”, demasiado “irreal”; y que sería mucho más creíble esta versión corrupta del hermano menor. Pero es que eso mismo iría en contra de todo lo que Faramir representaba en el libro, de todo lo que Tolkien quiso que fuera. Y aunque en El Retorno del Rey lo arreglaron, más o menos, sigo pensando que fue un terrible error.
¿A qué viene todo ésto? Realmente a nada más que lo que intento expresar en estas líneas, que él es Mi Capitán soñado, y que ni todas las Eowyn del mundo me lo podrán quitar.

Anuncios

Permalink 2 comentarios

La complicación del sistema

3, diciembre, 2005 at 11:37 pm (Uncategorized)

Estoy dándole vueltas al sistema de reglas genérico para jugar a rol que estoy ideando desde hace un par de años. Y me he encontrado con un problema bastante serio, para mi gusto, vamos. Siempre ha habido un sistema de reglas que he encontrado odioso y engorroso por encima de todos (y eso que el del viejo AD&D tiene tela marinera), y ese es el de Cyberpunk 2020. Lo malo es que he terminado creando un sistema básicamente similar al utilizado en ese juego.
Estaba realmente feliz y contenta hasta que me dí cuenta de ese detalle sin importancia. Pero eso sirvió para que empezase a cogerle manía y a intentar idear uno más sencillo y manejable (siempre he pasado de las reglas complicadas, por eso mi sistema favorito era el de Chaosium y su percentil), pero es que si lo hago similar al Chaosium, me encuentro con un sistema de combate patatero que no sirve para lo que yo quería. Eso sí, sería sencillísimo e intuitivo a más no poder, lo que todo friki diseñador de su propio sistema busca.
Pero entonces me he percatado de otro detalle: con eso estaba llegando a un sistema muy parecido al que creó un viejo amigo mío, Álex, y que en aquella época (hace unos 8 años o así) nos gustaba mucho. Y otra vez a empezar.
Con todo ésto, he llegado a la conclusión de que los sistemas de reglas, tarde o temprano, terminan siendo todos parecidos o similares en mayor o menor medida. Y eso es todo un problema, porque quieres hacer algo nuevo u original que realmente no lo será jamás. A menos que diseñes un juego que se base en dados de 4, por ejemplo, lo cuál seguro que sería increíblemente novedoso (bueno, en realidad no, porque creo recordar que ya hay un juego que usa un sistema basado en este dado tan olvidado).

Permalink Dejar un comentario

Algunos pensamientos

3, diciembre, 2005 at 9:08 pm (Uncategorized)

What we are, we choose to be.
Nuala, in The Kindly Ones

Lo que somos, lo escogemos nosotros.
Nuala, en Las Benévolas


I could never again be an angel… Innocence, once lost, can never be regained.
Lucifer, in Season of Mists

Nunca más volveré a ser un ángel… La inocencia, una vez perdida, no puede recuperarse nunca.
Lucifer, en Estación de Nieblas


When you dream, sometimes you remember. When you wake, you always forget.
Dream, in Brief Lives

Cuando sueñas, algunas veces recuerdas. Cuando te despiertas, siempre olvidas.
Sueño, en Vidas Breves


– Um. What’s the name of the word for things not being the same always. You know. I’m sure there is one. Isn’t there? There must be a word for it … the thing that lets you know time is happening. Is there a word?
– Change.
Delirium and Dream, in Brief Lives

– Um. ¿Cuál es el nombre de la palabra para las cosas que no son siempre iguales? Sabes. Estoy segura de que hay una. ¿No es cierto? Debe de haber una palabra para ello.. la cosa que te permite saber que el tiempo está pasando. ¿Hay una palabra?
– Cambio.
Delirio y Sueño, en Vidas Breves

Permalink Dejar un comentario