Manannan Mac Lyr/ Manannan Mac Lêr/ Manawyddan Ab Llyr

1, mayo, 2007 at 3:32 pm (Mitología Celta)

Manannan Mac Lyr

 Manannan Mac Lyr, o Manannan Mac Lêr, en gaélico irlandés.
Manawyddan Ab Llyr, en galés.
Este dios celta, es una deidad de las aguas y del mar, hijo de otra divinidad marina, más antigua, como es el vigoroso y heroico Lêr.
Lyr/Lêr, su padre, tuvo 4 esposas: Iweriadd, Penardum, Aebh y Aiffe, estas dos últimas hermanas, cuyo padre era Ailioll de Arran.
Cuatro de sus múltiples hijos, son los protagonistas de un afligido, pero tierno y bello cuento llamado “El destino de los hijos de Lyr”, los nombres de estos hijos de Lêr, son la joven Fionula o Finola como la de más edad, Aed el segundo, Conn y Fiachra ambos varones y gemelos, y los 4 resultado de su matrimonio con su penúltima esposa Aebh, que falleció en el parto. El cuento narra como Aiffe, madrastra de estos y a la vez tía carnal, los convierte en cisnes por una cuestión de celos, permaneciendo en esta forma 900 años hasta recobrar la forma humana y morir seguidamente.
Dejando para otro artículo las andanzas de su padre, el culto y veneración hacia otro de sus hijos, Manannan, cobra más importancia en las leyendas galesas e irlandesas que el suyo propio, el cual se centra en áreas célticas concretas, como son Irlanda, Gales e Isla de Man a la cual da el nombre.
En las sagas de los celtas de Irlanda aparece comoDios de la élite de los Tuatha Dé Danann e hijo adoptivo de el Gran Dagda. Su nombre aparece asociado a diversas anécdotas heroicas y aventuras de personajes célticos. De esa manera lo encontramos integrado en episodios de Conchobar, Cormac Mac Art, Cuchulainn y también dentro del período osiánico, así como en uno de los viajes aventureros, (los immramas), del rey irlandés Bran, hijo de Febal.
Una de las mujeres de este dios, fue Fand, hija de Aed Abrat y divina como su compañero. En una de sus correrías Fand, tras ser abandonada por su compañero divino, se propuso como despecho casarse con el mítico héroe irlandés Cuchalainn, que ya tenía una mujer legítima llamada Emer, además de una concubina Ethné Ingubai.
Fand que vivía en una isla denominada “Tir Sorcha” es decir, “Pais Luminoso”, atrajo al héroe hacia ella. Cuchulainn fue seducido por la belleza inusual y divina de Fand, pero finalmente ante el amor que el héroe profesaba a Emer, Fand decidió abandonar a Cuchulainn. Momentos estos en los que Manannan, arrepentido por su acto de abandono, llegó para buscarla e irse a sus dominios divinos de nuevo juntos.
Manannan demuestra ser una deidad enamoradiza y a tal efecto de nuevo, vuelve a la carga cuando seduce a la esposa de Fiachna Lurgan que reinaba en Irlanda hacia finales del siglo VI o principios del VII de la Era Común. El momento en el que ocurre tal seducción se mezcla con la historia épica de Irlanda y podría resumir de la siguiente guisa:
Siendo rey del Ulster, Fiachna Mac Lurgan acudió éste, como aliado con sus tropas junto a las ejércitos de Aidan Mac Gabrain rey de los celtas de Escocia, contra las tropas de los anglosajones.
Tras su partida, dejó a su esposa en el palacio de Rath Mor Maigi Linni y durante su ausencia, Manannan se presentó para vivir una extraña relación con ella. Prometió salvar a Fiachna de una muerte segura en la pelea contra los anglosajones si a cambio accedía a mantener relaciones y quedarse embarazada. Finalmente la reina aceptó el intercambio de favores, Manannan se presentó el primero en la batalla ataviado brillantemente y espléndidamente armado. Le explicó a Fiachna el pacto que había convenido con su esposa. Su acción en la batalla de “Degsa Stan”aseguró el éxito de las tropas celtas. Cuando Fiachna regresó a Irlanda, su esposa ya estaba embarazada, ésta le explicó su extraña aventura y Fiachna elogió su comportamiento. Meses después nació Mongan, que además de ser una figura mitológica, existió históricamente por los años 600 de la Era Común. Pero Mongan no había nacido por primera vez, pues según cuentan las leyendas era una reencarnación de Find y en su segundo nacimiento como Mongan, tuvo la fortuna de conservar su personalidad y recordar su pasada vida como Find Mac Cumhall, que murió a finales del siglo III de nuestra Era.
No es nada frecuente que en las leyendas celtas se encuentren humanos como Find o Tuan Mac Carell que una vez vez fallecidos, reencarnen por segunda vez, pero tampoco es extraño, pues las creencias celtas y druidicas enseñan que el alma es inmortal, si bien se acercan a la idea posterior de la metempsicosis pitagórica, se diferencia de ésta en que nacer una segunda vez, no es un castigo o una nueva ocasión para expiar culpas pasadas, sino un favor concedido por los dioses para cumplir alguna individual o divina misión. Es decir, no se tiene la creencia, de que se va a ser reencarnado en vaca o cualquier ser de consciencia menor o existencia sufriente, como castigo por las faltas cometidas en otra vida, sino que la nueva llegada a este plano de existencia, se debe a un cometido determinado, personal y evolutivo, y como diriamos actualmente, intransferible. La idea de la reencarnación no es punitiva, ni es necesaria u forzosa para todo humano, sino que ésta es esporádica, y si se da, lo es para un desarrollo esencial, cometido primordial y con un fin que es preciso para devenir con el Todo Absoluto.
Volviendo a Manannan, abordaremos algunas de sus características y peculiaridades divinas:
Era y es el maestro y patrón especial de los navegantes, quienes lo veneraban y veneran como “Dios de los Acantilados”. También de los comerciantes y mercaderes quienes lo proclamaron como el titular de su colectividad y corporación.
Frecuentaba asiduamente la isla de Man y la isla de Arran donde se ubicaba su trono hecho de madreperlas en uno de sus palacios denominado Emhain Ablach o “ Emhain de los Manzanos”, rodeado por un bosque en el cual crecían libres unos jabalís mágicos que curaban y alimentaban a dioses y guerreros durante los festines de la Inmortalidad que tenían lugar cada 33 años donde se celebraba la “Fiesta de la Edad”, en la cual todos los invitados se aseguraban 33 años de su vida sin envejecer.
Siendo un dios popular, se le creía capaz de cualquier truco o ilusión, poseyendo un sin fin de artilugios mágicos, a tal efecto poseía un barco llamado” rastreador del Océano” o “Barreolas”, que poseía la peculiaridad de obedecer el pensamiento de quien navegaba en él, surcando los mares sin velas ni remos.
Es también el señor del mar, debajo del cual ciertas leyendas irlandesas sitúan la “Tierra de la Juventud” o la “Isla de los Muertos”, siendo él mismo el guía de éstos hacia ese país. Poseía una capa la cual tenía el asombroso don de adquirir cualquier color, pasando de esta forma desapercibido, si bien las viejas leyendas cuentan que cuando Manannan estaba irascible, sus pasos se oían, aunque no podían verse y se sentía un turbador aleteo producido por su extraordinaria capa. Poseía diversas armas prodigiosas: Una espada denominada “ Fragarach” traducido como la Respondedora o Vengadora que ninguna armadura podía resistir su embestida y otras dos conocidas como “Gran Furia” y “Pequeña Furia”, dos lanzas llamadas “Hoja Amarilla” y “Jabalina Roja”. Su cota de malla y su peto eran invulnerables, ningún arma humana o divina podía penetrar su estructura. Su yelmo era tan rutilante merced a dos brillantes joyas tan esplendorosas como el propio sol.
Su animal preferido era un caballo, llamado Aonbarr o “Crin espléndida” más rápido que un soplo, tanto cabalgando por la tierra como sobre el mar. Popularmente cuando las blancas olas se encrespaban, las llamaban los “Caballos de Mananan”, y en posteriores leyendas épicas se cuenta que el temerario héroe celta Cuchulainn no podía contemplarlas a causa de un “geis”.
Sus famosos cerdos, servían de alimento cuando se celebra su “Festín de la Edad”, los cuales además de dar la juventud a quien lo comía, se renovaban ellos mismos al día siguiente de ser devorados.
Gracias a los dones, armas y artilugios de Manannan pudieron los Tuatha Dé Danann, conservar su eterna juventud.
Fue el dios Lugh, uno de los más favorecidos, gracias a las Artes de Manannan.
Ayudó al padre de éste, Cian, a conocer a Ethniu madre de Lugh e hija de Balor.y engendrarlo.
Manannan, hijo del Mar, apadrinó al áun jóven dios-sol y lo mantuvo alejado de la ira de Balor, el tiempo suficiente hasta que se hizo mayor y pudo posteriormente cabalgar contra los fomorianos a lomos de Aonbarr, luciendo el casco y peto de su Padrino.
Otro de los pupilos de Manannan, fue Diarmait que recibió del Dios las dos espadas conocidas como “Gran Furia” y “Pequeña Furia”, y las dos lanzas llamadas “Hoja Amarilla” y “Jabalina Roja. Por otra parte Diarmait era hijo adoptivo del dios Oengus mac Og, el cual lo ayudó en su aventura amorosa con la jóven Grainne.
Pero el Dios Hijo del Mar, Manannan, tuvo también sus propios hijos, los cuales fueron múltiples. Ya hemos mencionado a Mongan, rey de Irlanda, pero hay otros seres míticos y legendarios que también fueron productos de sus diversos amoríos.
A este respecto es conveniente mencionar a Ilbhreach candidato a reinar sobre los Tuatha Dé Danann, tras la retirada voluntaria de El Dagda. Al final, como cuentan las sagas no obtuvo el trono, pues éste fue para el hijo de El Dagda, Bobv El Rojo, por lo que se retiró a el Sidh “Eas Aedha Ruaidh”, hoy conocido como el túmulo de Mullachshee, cerca de Ballyshannon, en Donegal.
A Gaiar, poco nombrado en las sagas, se le conoce especialmente por una intriga junto a Becuma, la cual fue exiliada de la “Tierra de la Promisión”.-
Pero sin duda la mejor conocida de las hijas de Manannan, es “Niamh, la del pelo dorado” una diosa de belleza sobrehumana de rubio cabello, ojos azules, mejillas rojas, y rostro claro que fue así descrita por un bardo gaélico del siglo XVIII, llamado Michael Comyn. La leyenda cuenta los amores de ésta con Ossian, yéndose a vivir junto a ella a la Tierra de la Eterna Juventud o “Tir na n’Og” donde residía Manannan. Allí vivió Ossian 3 años, pero que en términos mortales fueron 300 y cuando regresó a Erin, todo estaba cambiado, ya el denominado san Patricio, había transformado la sociedad céltica. Envejecido Ossian de repente ante un error, al descabalgar y poner los pies en el suelo de aquella transformada Irlanda, olvidando las palabras de Niamh que le había recomendado encarecidamente, antes de su partida en solitario que se abstuviera de hacerlo so pena de envejer súbitamente. Vagó viejo y desafortunado por las Tierras de su añorada Irlanda, hasta que se topó con el mencionado conversor cristiano. Éste, intento por pasiva y activa, con lisonjas o reproches, con paraísos e infiernos, donde ya estaban, según el catecúmeno cristiano, sus antiguos compañeros Fianna presos de los mayores tormentos, convertirlo a la nueva fe. Ossian, sin embargo, decidió ir con los fenianos tanto si estaban en el infierno cristiano como en el Otro Mundo céltico. Ossian murió seguidamente, pero murió tal como había vivido.
Cuando los hijos de Milé arrebataron el control de Irlanda, a los antiguos dioses, tras la batalla de Tailtiu, algunos como Manannan Mac Lêr, se exiliaron. Capitaneados por éste fueron a los confines del mar a una tierra de continuas delicias y festejos, que ha sido descrita por las leyendas irlandesas y galesas como la “Tierra de la Promisión” o “Tir Tairngiré”.como La “Llanura de la Felicidad” o “Mag Mell”, como la “Tierra de la Vida” o “Tir nam Beo”, como la “Tierra de la Juventud” o “Tir na n’og” y como la “Isla de Breasal” o “Hy Breasail”. Entre los celtas britanos se habló en equivalencia, de la mítica isla de Avalón o “Isla de los Manzanos”.o de la “Isla de las Mujeres”.
En la rica mitología celta se narran diversas historias de esta fabulosa tierra o isla y las tradiciones y cuentos siguen hablando aún en nuestros días, aunque algo transformados de los originales, de “Avalon”.
Aunque Manannan hijo del Mar, optase por el exilio, nunca dejó de visitar Irlanda, y numerosas historias nos hablan de sus idas y venidas, tal como la mencionada en el “Immrama” de Bran, hijo de Febal, que según un poema del siglo VII, se topó con él, cuando éste iba hacia ese paraiso terrestre y Manannan iba hacia Irlanda en un carro de guerra trotando por encima de las olas.
Los “immramas” son un género de relatos cuya temática se refiere a las aventuras de héroes en tierras maravillosas, a las que se accedía, en general, por vía marítima. El arquetipo que nos sugiere los Immramas se centran en unos conceptos célticos fundamentales: se trata del tránsito al Otro Mundo, lo cual implica una prueba para el espíritu, la mente y el alma. Se asimila a las pruebas de iniciación que los héroes de antaño debían desafiar para alcanzar las capacidades precisas para la conclusión de su cometido. Posteriormente en la leyenda original artúrica, basada en grandes porciones, en un sustrato de antiguas fuentes célticas, el viaje a las islas occidentales, habitadas en general con seres exclusivamente femeninos, nos habla de los ritos de vegetación y fecundidad, de los abismos celticos que son indistintos de las facetas idílicas, aunque eso si, muy mezclados con las nociones de pecado y virtud cristianas.
Ya tras la llegada del catecúmeno conversor cristiano llamado san Patricio, su veneracion y nombre fue cayendo en el olvido, aunque no ciertamente hasta el extremo de desaparecer completamente como ocurrió con otro dioses gaélicos. Pero fue transformado de diversas maneras, llegó a ser concebido como un gigante en la Isla de Man, se dijo de él que tenía tres piernas( la tercera no era el falo), al estilo de la isla que tiene la forma como tres brazos o piernas extendidos como tres radios de una rueda o un triskel. De hecho la bandera actual de la Isla de Man, recuerda esta leyenda. Otras tradiciones cuentan que abandonó Irlanda para irse a Escocia, y otras sagas ya cristianizadas notablemente, sustituyen sus peculiaridades divinas por otras humanas.
Con un aspecto así, lo encontramos en las leyendas galesas, especialmente en el “Mabonogion” como Manawyddan Ab Llyr, donde se narran situaciones que mezclan conceptos de vida pagana con significaciones de creencias o dogmas cristianos. Por ello Manawyddan difiere en diversas connotaciones del dios Manannan de la tradición celta irlandesa.

Artículo de Iolair Faiol

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1 Comentario

  1. Bárbara McLay said,

    EN POCAS PALABRAS ADORÉ, EL LUJO DE DETALLES LOS NOMBRES,
    NO QUIERO SER INGRATA, PERO ME HUBIERA GUSTADO VER EL ROSTRO DE ESOS DIOSES EN ALGUNOS DISEÑOS. MUCHAS GRACIAS, McLay

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